Parroquias de Alcadozo y Liétor

EVANGELIO DEL JUEVES 26 DE MAYO. SEMANA 6 DEL TIEMPO DE PASCUA.


EVANGELIO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.» Comentaron entonces algunos discípulos: - «¿Qué significa eso de "dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver", y eso de "me voy con el Padre"?» Y se preguntaban: - «¿Qué significa ese "poco";? No entendemos lo que dice.» Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: - «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: "Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver"? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»
Juan   16 , 16-20

EVANGELIO DEL DOMINGO 22 DE MAYO. SEMANA 6 DEL TIEMPO DE PASCUA.



EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: 
«Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.

Juan   14, 23-29

EVANGELIO DEL MIERCOLES 11 DE MAYO.SEMANA 4ª DEL TIEMPO ORDINARIO


EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. 
Yo he venido al mundo como luz, y así el que cree en mí no quedará en tinieblas. Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre.»


Juan   12, 44-50

COMENTARIO

Es posible descubrir en cada una de las semanas de este tiempo de Pascua un cierto lema que da unidad al itinerario de este tiempo litúrgico. Pasado el tiempo de los testigos y de los testimonios (primera y segunda semana), Cristo es presentado como pan vivo (tercera semana) y como luz (cuarta semana, en la que estamos).

Y justo a mitad e la semana aparece la frase culmen: “Yo he venido al mundo como luz”. Otras religiones hacen del misterio y de lo oculto la razón de ser de la creencia. Pero el cristianismo, al menos fundacionalmente, tiene que ver con la luz. 

En su nacimiento Jesús es comparado con el “sol naciente” o la “luz que nace de lo alto”, los testimonios de la resurrección “ocurren” al “amanecer”; Jesus se presenta como la “luz del mundo”.

Quizás por eso todos los verbos con los que “se relaciona” la palabra Jesús en el evangelio de hoy son verbos positivos: Jesús ha venido a “salvar” y a ofrecer la “vida eterna”. Y sus contrapuntos son: “tiniebla” y “condena”.

Por tal razón, cuando nos empeñamos en convertir el cristianismo en una religión difícil, llena de inconvenientes y de normas,  en el fondo estamos siendo obsesivamente infieles al sentido común que portaba Jesús.

Aportar “lucidez” allí donde estamos, “poner luz” en medio de las realidades incómodas y conflictivas, “facilitar la vida” (quitando los obstáculos)…todo esto, quizás sea una buena manera de seguir la estela marcada en su día por el maestro de Galilea.

EVANGELIO DEL DOMINGO 8 DEMAYO. SEMANA 4ª DEL TIEMPO DE PASCUA.


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús:
–Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre somos uno.
Juan   10, 27-30