Parroquias de Alcadozo y Liétor

PARROQUIAS DE ALCADOZO Y LIÉTOR. EVANGELIO DEL DOMINGO 1 DE AGOSTO. SEMANA 18 DEL TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO
En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
–Maestro, ¿cuándo has venido aquí?
Jesús les contestó:
–Os lo aseguro: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.
Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, dando vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.
Ellos le preguntaron:
–¿Cómo podremos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere?
Respondió Jesús:
–Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que él ha enviado.
Ellos le replicaron:
–¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Les dio a comer pan del cielo».
Jesús les replicó:
–Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.
Entonces le dijeron:
–Señor, danos siempre de ese pan.
Jesús les contestó:
–Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed.
Juan  6, 24-35

EVANGELIO DEL MIÉRCOLES 14 DE JULIO. SEMANA 15 DEL TIEMPO ORDINARIO.

EVANGELIO
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Mateo  11, 25-27

EVANGELIO DEL DOMINGO 11 DE JULIO. SEMANA 15 DEL TIEMPO ORDINARIO



EVANGELIO
En aquel tiempo llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió:
–Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
Marcos  6, 7-13

COMENTARIO


Los textos en los que se narra el envío de los discípulos son típicos en los evangelios.  Creo que es fundamental uno de los matices del texto de hoy. Lo del envío “de dos en dos” parece indicar la “entraña de comunidad” que está presente ya en el evangelio. No quería Jesús “grandes líderes” sino “experiencia significativa de comunidad”.

Y esto es importante, puesto que la “experiencia de comunidad” no es solo medio, sino fin. El fin es “posible” si el medio es “adecuado”. Pongamos un ejemplo: el agua es un “valor” indispensable para la vida; ahora bien el agua si no fuera en-cauzada convenientemente no cumpliría su fin, más aún podría convertirse en catástrofe.


Llamémoslo como queramos: “comunidad cristiana”, “experiencia de comunidad”, iglesia”, “parroquia”, testimonio de los cristianos”  -da igual- lo determinante es afirmar que cualquiera de estas manifestaciones se convierten desde la primera página del evangelio en cauce indispensable. Los creyentes somos “cauces” para la Verdad y el Sentido de esta historia de fe.








EVANGELIO DEL DOMINGO 13 DE JUNIO. SEMANA XI DEL TIEMPO ORDINARIO

 

EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Marcos   4, 26-34
COMENTARIO

Bella imagen evangélica la de la semilla. El propio Jesús se dejó la imagen de la semilla nada menos que para explicar su gran proyecto de sociedad: el Reino de Dios.

 

En este caso utiliza Jesús la imagen para comprender el “dinamismo del Reino”. En el fondo, viene a decir Jesús que su proyecto de vida, de sociedad, de persona y de sentido es un “proceso”. Cada fase de ese proceso prepara al siguiente, aunque por sí mismo tenga sentido y su entidad sea significativa. “Siembra, simiente, tallo, espiga, grano, cosecha…”; todo forma parte de un lento proceso imperceptible para una mirada acelerada pero maravilloso ante un contemplar paciente.

 

En el fondo, el propio Jesús, como buen político (en el mejor sentido de la palabra), fue un especialista en “manejar los tiempos”. Era capaz de ver la eternidad en un instante, y su vida fue una buena prueba de que para muchas personas bastó un instante ante Él para cambiar la suerte de su eternidad.

 

Cuando no entendemos nuestro proyecto de vida como un proceso y pretendemos “adueñarnos” del tiempo a nuestro antojo cometemos las barbaridades más absurdas que puedan pensarse.  Cuántas veces convertimos nuestras ideas en absolutas por miedo a evolucionar en nuestra manera de pensar; o cuántas veces detenemos nuestra edad a los dieciocho años porque nos da miedo envejecer; o cuántas veces tal afrenta nos separó de alguien y a partir de ese momento las vidas pudieron ser sólo paralelas; podríamos seguir poniendo ejemplos.

 

En cualquier caso lo que subyace a todo eso es considerar definitivo, lo que está llamada a evolucionar y a cambiar. Los fanatismos y fundamentalismos basan sus razones en esta deficiente manera de “manejar” los tiempos.

 

Hoy sería un buen día para que nos planteáramos qué aspectos de nuestra vida deberían ser “redimidos” por esta “teología del proceso” que nos enseña la dichosa “semillita”; un buen día para soñar y caer en la cuenta de que por muy escaso que en ocasiones resulte nuestro presente, hay alguien que nos advirtió que en el grano de mostaza ya se encuentra el arbusto frondoso capaz de albergar tanta vida. 

 

No hay encina sin bellota, y aunque la bellota contenga en sí tal potencia, siempre necesitará de la intemperie, a veces incomoda, del tiempo, para lucir su elegancia.