Parroquias de Alcadozo y Liétor

EVANGELIO DEL MARTES 13 DE ABRIL. SEMANA 2 DEL TIEMPO DE PASCUA


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: -«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.» 
Nicodemo le preguntó: - «¿Cómo puede suceder eso?» Le contestó Jesús: - « Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»

Juan   3, 7-15


EVANGELIO EL LUNES 12 DE ABRIL. SEMANA 2 DEL TIEMPO DE PASCUA.



EVANGELIO
Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo: - «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.» Jesús le contestó: - «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.» Nicodemo le pregunta: - «¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer? » Jesús le contestó: - «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.»

Juan   3, 1-8

COMENTARIO

Escribe la siempre genial Mª Dolores Aleixandre, que Jesús era experto en "abrir rendijas". Me ha venido a la cabeza esa expresión porque precisamente esto es lo que dice ella de Nicodemo. Jesús se coló en la vida de Nicodemo por una "rendija" que consiguió abrirle.

Lo dice ella mejor:"A Nicodemo, que protegía bajo luna blindada su suficiencia erudita, le preguntó con nocturnidad y alevosía: “Nicodemo, ¿te imaginas naciendo de nuevo sin recordar tus viejos saberes?”. Y le provocó una fisura en su cristal."

El tal Nicodemo, un representante de la intelectualidad moderada del judaísmo de entonces, parece ser que era un hombre inteligente y bueno. 

Su bondad la atestigua el querer acercarse a Jesús pese a la peligrosidad de tal decisión. Su inteligencia, sin duda, consistió en dejarse abrir esa fisura, a modo de rendija, en su bien pertrechaba vida.

¿Recordáis la ventanas de antes? Me refiero a aquellas ventanas de madera que, por muy cerradas que estuvieran, siempre dejaban pasar un hilillo de luz y de aire bastante incómodo, por cierto, en las noches de invierno. ¡Nada que ver con las de aluminio de ahora, que son fieles aliadas de la eficiencia energética!

Tengo para mi que "nacer de nuevo" poco tiene que ver con renovaciones totales de la vida o con esa maldita expresión de "empezar de cero".

"Nacer de nuevo" poco tiene que ver con anheladas y pretendidas transformaciones estructurales del mundo, también del eclesiástico. ¡Tardan tanto en cambiar las estructuras, que uno muere en el intento!

Nacer de nuevo quizá consista en "abrir rendijas", con pequeñas y sanadoras acciones, que nos permitan intuir y disfrutar de aquello que nos gustaría que fuera.

Este tiempo de pandemia nos ha permitido valorar cómo lo que nos conecta "con la verdad del mundo" no es el internet mega-veloz sino, un simple balcón a través del cual sentimos a los vecinos "de siempre" pero de  otra manera.

Nacer de nuevo es no dejar de mirar tu corazón con misericordia y dar gracias, no tanto por el latido de ayer, sino por el que has sentido hoy, en la esperanza de que esa sencilla experiencia, ¡latir!, también seguirá mañana.

Nacer de nuevo es no asquear de la vida; ... y vivir. Simplemente eso.


EVANGELIO DEL DOMINGO 11 DE ABRIL. SEMANA 2º DEL TIEMPO DE PASCUA

 

EVANGELIO
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
–Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
–Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
–Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedarán retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
–Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
–Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
–Paz a vosotros
Luego dijo a Tomás:
–Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
–¡Señor mío y Dios mío !
Jesús le dijo:
–¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

Juan   20, 19-31

COMENTARIO

El texto del evangelio de hoy lo hemos comentado es muchas ocasiones, pero es tan sugerente que cada vez que ahondamos en él descubrimos una nueva perspectiva.

Respetando la sensibilidad de cada uno, yo soy de los que piensan que creer es complicado, no es nada evidente, y cuesta toda una vida. No me extraña que en tiempos en los que se lleva maximizar beneficios con inversiones mínimas, la fe no pueda estar en ese catálogo de productos.

El texto nos presenta tres cimientos del creer. Por una parte la convicción personal, por otra parte una cierta experiencia de plausibilidad social (otros te lo cuentan -la Iglesia-); finalmente la experiencia de haber "sentido algo".

Tomás, como ya dijimos en algún que otro comentario, era un hombre convencido; más aún, impertinentemente convencido y preguntón. Pero eso no basta para el "creer".

Tomás no parece que fuera de "procesión" al sepulcro junto con las mujeres evangélicas y algunos discípulos. Debió ser de los que se "ausentó" en aquellos días de alteración.

Consecuencia de esto, Tomás probablemente fuera de los discípulos que habían dejado de sentir "algo". El presente les parecía inútil, y el pasado prescindible a la vista de dicho presente.

Quizás este sea el retrato de muchos in-creyentes de hoy, e incluso de muchas personas, entre las que me incluyo, que no siempre las tenemos todas con nosotros y en las que la búsqueda, tantas veces fatigosa, nos vuelve reincidentes en nuestras in-temperies e im-pertinencias espirituales. Pero así es la vida!

Tomás necesitaba sentir "algo". No le bastaba con su "convicción razonable". Necesitaba experimentar, palpándola, la permanentemente presencia de Jesús en la realidad de todos los días. Necesitaba ver, tocar, oír cómo todo aquello de lo que el Maestro de Galilea les había hablado, seguía estando presente tras el espectáculo de la cruz.

El texto no lo pone, ciertamente, pero yo estoy convencido de que a Tomás le dieron un paseo temático por Galilea y Jerusalén y le enseñaran las "carne" de Jesús presente en los que a diario seguían sufriendo, gastándose e intentando abrirse paso en la vida. 

Y solo en ese momento contestó Señor mío y Dios mío. O lo que es lo mismo, en palabras de Job, "hasta entonces te conocía de oídas" (por convicción), "pero ahora te han visto mis ojos".

Uno de los teólogos más razonables del siglo XX K. Rahner, afirmaba hace mas de medios siglo que los creyentes del futuro "habrán sentido algo" o "no serán creyentes".

"Dichosos los que creen sin haber visto", decía Jesús, pero yo, de momento, me daría con un canto en los dientes sólo con acrecerme un poco a los que necesitan ver algo, al estilo de Magdalena, Pedro, Juan, Tomás... Ellos tuvieron que "sentir" la Vida, para poder "resentirlo" Vivo.