Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DEL 13 DE FEBRERO

EL EVANGELIO DEL 13 DE FEBRERO

LUNES


EVANGELIO
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron discutir con Jesús; para

ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
«¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo
a esta generación»
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla

Marcos 8, 11-13
COMENTARIO
El evangelio de Marcos está preocupado por presentar a Jesús como el «hijo del hombre» y no como un Mesías triunfal. Frente a las ideas judías de un Mesías que vendría a imponer su ley, Marcos quiere presentar a un Jesús sencillo y solidario con los humildes del pueblo.
Por este motivo Marcos no denomina a las actuaciones de Jesús «milagros», entendidos como gestos asombrosos y sobrenaturales. Los milagros son nombrados como «signos» que informan a las gentes del pueblo de la gran noticia de su liberación.

Los fariseos tienen otra mentalidad: Ellos esperan un Mesías al estilo del judaísmo: sabio en sus respuestas, prodigioso en sus milagros, inflexible con los pobres e ignorantes del pueblo...

La idea de Reino de Dios y de Mesías estaban muy presentes en tiempos de Jesús. Jesús conocía las ideas apocalípticas: «Dios asumirá el poder real después de castigar a la potencias extranjeras. Dios vencerá a los enemigos del Pueblo de Israel y reinará desde la nueva Jerusalén. Yahvé será rey de todo el mundo...»

Todo esto ocurriría tras una serie de signos espectaculares en el cielo y en la tierra. Los judíos de tiempos de Jesús esperaban un Mesías poderoso y triunfal... Jesús sabe que el proyecto del Reino de Dios no debe fundamentarse en el poder ni en los portentos extraordinarios. Para que el Reino llegue a su máxima expresión es necesario que se geste en la sencillez, en lo ordinario de la vida y en el anonimato.

Jesús rechaza el poder y la dominación como formas de actuar. Prefiere la misericordia y el amor. El Reino de Dios no puede estar hecho a medida de los grandes de esta tierra y de esta historia. El Reino de Dios siempre tiene que estar al servicio de los pequeños, de los que no tienen poder, de los que no tienen autoridad ni voz en este mundo convulsionado.

Jesús rompe con una historia de las religiones en la que Dios siempre actuaba a través del rey y los grandes sacerdotes. Jesús se atreve a dar el vuelco más grande que ningún reformador ha dado en la historia
de las religiones. Ser creyente, tiene mucho que ver con la sencillez y la atención a los últimos...
  








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