Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL SANTO DEL 20 DE FEBRERO

EL SANTO DEL 20 DE FEBRERO

San Tirannio
© ONDA CERO. El Santoral de Genestal


Hoy celebran su onomástica quienes tengan por santo a:
Los santos Tirannio, Silvano, Peleo, Nilo, Zenobio. También San Serapión y San León de Catania

Destacamos a:
San Tirannio, Silvano, Peleo, Nilo, Zenobio. Se llaman así en conjunto los santos Cinco Mártires de Tiro

De entrada no tienen nada de distintivo; aunque ya es suficiente que sean mártires perseguidos en los primeros siglos del cristianismo por sus convicciones religiosas. 

Los traemos aquí porque muchas veces hemos dicho que en torno a estos mártires puede haber mucha leyenda o exageración, pero en este caso la fuente que se citan en los catálogos de santos es un documento que se llama la Historia Eclesiásitica de Eusebio de Cesarea, documento fiable desde el punto de vista histórico donde el propio Eusebio dice que narra lo que él mismo presencio y resulta sorprendente. Lo que sigue es cita textual:

“...fueron arrojados a los leopardos, osos salvajes, jabalíes y toros. Yo estaba presente cuando esas bestias, sedientas de sangre humana, hicieron su aparición en la arena; pero, en vez de devorar o destrozar a los mártires, se mantuvieron a distancia de ellos, sin tocarles, y se volvieron en cambio contra los domadores y cuantos se hallaban cerca; sólo respetaron a los soldados de Cristo, a pesar de que éstos obedeciendo a las órdenes recibidas, agitaban los brazos para provocar a las fieras. Algunas veces, éstas se lanzaron sobre ellos con su habitual ferocidad, pero volvían siempre atrás, como movidas por una fuerza sobrenatural. El hecho se repitió varias veces, con gran admiración de los espectadores. Los verdugos reemplazaron dos veces a las fieras, pero fue en vano. Los mártires permanecían impasibles"

Entre ellos se hallaba un joven de menos de veinte años, que no se movía de su sitio y conservaba una serenidad absoluta; con los ojos elevados al cielo y los brazos en cruz, en tanto que los osos y los leopardos con las fauces abiertas amenazaban con devorarle de un momento a otro; sólo por un milagro de Dios se explica que no le tocasen. 

Otros mártires se hallaban expuestos a los ataques de un toro furioso, que ya había herido y golpeado a varios domadores, y dejándolos medio muertos; pero el toro no atacó a los mártires; aunque parecía que iba a lanzarse sobre ellos: sus pezuñas rascaban furiosamente el suelo y agitaba la cornamenta en todas direcciones, pero sin llegar a embestir a los mártires, a pesar de que los verdugos lo incitaban con capas rojas”

Cabría preguntarse hoy, ante este caso, en el fondo quienes son las bestias de verdad: Y podemos contestar con la respuesta del novelista francés Victor Hugo

“Los animales son de Dios. La bestialidad es humana”