Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL SANTO DEL 21 DE FEBRERO

EL SANTO DEL 21 DE FEBRERO

San Pedro Damiani
© ONDA CERO. El Santoral de Genestal



Hoy celebran su onomástica quienes tengan por santo a:
San Pedro Damiani, San Eustaquio, San Germán, San Roberto Southwell y Santa Eleonora. Leonor, reina de Inglaterra

Destacamos a:
San Pedro Damiani

San Pedro Damiani es una de esas figuras severas que surgen en las épocas de relajamiento para apartar a los hombres del error y traerles de nuevo al estrecho sendero de la virtud. Pedro Damiani nació en Ravena a comienzos del siglo XI. Pedro decidió abandonar enteramente el mundo y abrazar la vida monacal en otra región.

Con sus escritos ayudó a mantener la observancia de la moral y de la disciplina. Su estilo es vehemente, y todas sus obras llevan la huella de su espíritu estricto, particularmente cuando se trata de los deberes de los clérigos y monjes.

Quizás tenía prácticas espirituales que hoy no entenderíamos bien, y así como se proponía dormir poco por estar vigilante, acabó enfermando de insomnio.

Se cuenta también que el santo reprendió severamente al obispo de Florencia por haber jugado una partida de ajedrez; el prelado reconoció humildemente que san Pedro Damiani tenía razón, recibió la reprimenda con gran humildad, y aceptó como penitencia recitar tres veces todos los salmos de la Biblia, lavar los pies a doce pobres y darles una moneda de limosna.

También protestó contra la costumbre de las peregrinaciones, pues consideraba que el retiro era la condición esencial del estado monacal, y se cuenta también de él que en los ratos en que no se hallaba absorto en la oración o el trabajo, acostumbraba hacer cucharas de madera y otros utensilios, para no estar ocioso.

Quizás cueste mucho entender estas vidas, pero probablemenete vivieron tiempos de descomposición social y a base de esas prácticas pretendían elevar la condición moral. En fin... otros tiempos...otras costumbres

En cualquier caso, el ocio siempre ha sido una preocupación de los grandes pensadores, y así decía el gran filósofo Beltrand Russell:

“El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización”