Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL SANTO DEL 12 DE MARZO

EL SANTO DEL 12 DE MARZO

SANTA SERAFINA
© ONDA CERO. El Santoral de Genestal

Hoy celebran su onomástica quienes tengan por santo a:
San Maximiliano, mártir. Los Santos Pedro, Doroteo y Gorgonio, y también los Santos Mídono, Mardonio y Esmeragdo. Finalmente Santa Serafina

Destacamos a:
Santa Serafina

El antiguo pueblo de San Geminiano, en Toscana, conserva con especial veneración la memoria de Santa Fina, una joven cuya causa de canonización se fundó en la perfecta resignación con que aceptó el sufrimiento corporal. 

Nació en 1238 de padres que habían caído en la pobreza. La niña era muy guapa y tenía una inclinación hacia la caridad. A pesar de su pobreza, guardaba la mitad de su escaso alimento para darlo a aquellos mas pobres que ella. 

Parece que su padre murió cuando era ella aun joven y por esa época fue atacada por una serie de males. Su cabeza, manos, ojos, pies y órganos internos se afectaron; sobrevino la parálisis, perdió su belleza. A partir de ese momento durmió sobre una tabla, porque era la única forma de soportar sus dolores. Habiendo muerto tamién su madre era su amiga Beldia quien le ayudaba.

El 12 de marzo de 1253 murió y los vecinos declararon que su cuerpo estaba sonriente. Al levantar su cuerpo del tablón sobre el que había permanecido tanto tiempo, la madera  se encontró cubierta de violetas blancas. Toda la ciudad asistió al entierro y se afirma que se realizaron muchos milagros por su intercesión. Uno de ellos: Estando ya muerta, levantó su mano y, curó el brazo de su amiga Beldia, lesionado por la ayuda que le había prestado en su enfermedad. Los campesinos de San Geminiano aun llaman "flores de Santa Fina" a las violetas blancas que florecen aproximadamente por la estación en la que se celebra su festividad.


San Maximiliano, por negarse a ser militar en el Imperio Romano, fue cosiderado patrón de los objetores de conciencia. Y hablando de conciencia me he acordado de una frase de Juvenal, el gran poeta satírico romano:

“El primer castigo del culpable es que jamás será absuelto por su conciencia”