Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 6 DE AGOSTO

EL EVANGELIO DE HOY, 6 DE AGOSTO

MIÉRCOLES DE LA SEMANA XVIII
LA TRANSFIGURACIÓN

EVANGELIO
Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador… Se le aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: “ Maestro, ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: “Éste es mi Hijo amado, escuchadlo”.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús…
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos”.
Marcos  9, 2-10
COMENTARIO

No se a cuento de que pero hace poco escribía yo algo en relación con lo que cada uno de nosotros tenemos de "persona" y de "personaje". Efectivamente todos tenemos algo de "persona", suele responder a lo más auténtico de nosotros mismos que puede ser bueno o malo (es lo que hay), pero que no hacemos el intento de disimularlo entre otras cosas porque no podemos.

Pero todos tenemos algo de "personaje", es decir, todos nos fabricamos una imagen que intentamos "vender" lo mejor que podemos. Esto no es bueno  ni es malo; en el fondo es un juego de misterio y revelación que le da encanto a la vida. ¡Qué seria una casa vieja sin la sospecha de que su interior alberga un fantasma!, aunque sabemos que no, que fantasmas no hay. En San Roque, por ejemplo, tenemos una leyenda: vivimos con la ilusión de que un buen día de estos, en alguna reforma que hagamos, nos encontraremos con unas figuras de belén que existieron, que eran monísimas, pero que nadie ha visto. Cada vez que picamos en alguna pared, nos da la sensación de que el belén va a aparecer. Lo cierto es que todavía no ha aparecido.  Misterio y revelación; anhelo y realidad; personaje y persona.

Cuando uno se acerca a Jesús de Nazaret, descubre que todo él es misterio (porque es asombroso que alguien sólo humano pueda ser así de bueno) y revelación (porque es envidiable que sea un hombre sin doblez, sin mentira, sin engaño, sin disimulo). En Jesús persona y personaje siempre coinciden. Por eso los primeros cristianos, no acostumbrados a esa revelación, vieron en él al hombre nuevo, a la persona definitiva, es decir "al ser humano como Dios manda". Así lo definió aquel que decía de Jesús que, "tan humano, solo puede serlo Dios". 

Jesús es el hombre que siempre se deja ver. No oculta nada ni se oculta de nada. Eso es la Transfiguración. Jesús siempre deja ver tras de si el rostro de Dios. Los primeros cristianos sintieron que si Dios es Alguien, ése es Jesús. Dios ama del modo que lo hace Jesús; Dios perdona del modo que perdona Jesús; Dios siente del modo que siente Jesús. Jesus transfigura a Dios. Y una vida vivida así, siempre es una vida con sentido, apasionada.

No se si han visto una película, malísima por cierto, que se titula "El hombre sin sombra" (una versión más del famoso hombre invisible). Pues bien, hay un momento de esta película en la que el protagonista pronuncia una frase muy acertada: "es increíble lo que puedes hacer cuando no tienes que mirarte más en el espejo". Yo añadiría, es increíble y es triste. Lo peor que le puede pasar a alguien es no aparecer nunca ante los demás como lo que es. Hacer de tu vida un personaje, vivir instalado en la inautenticidad, no dejarte ver, no transfigurarte cada día. Entonces nuestra vida es cínica y nuestra representación social, una mentira.


PD: Si alguien tiene tiempo de un comentario más "técnico" sobre la Transfiguración puede encontrarlo aquí.