Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 26 DE OCTUBRE

EL EVANGELIO DE HOY, 26 DE OCTUBRE

DOMINGO DE LA SEMANA XXIX

EVANGELIO
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
- «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
- “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.”
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Mateo   22, 34-40
COMENTARIO

Ciertamente es difícil adivinar el motivo, pero nos hemos pasado buena parte de nuestra vida ( y nos la seguimos pasando) separando dos ámbitos que, de hecho, están juntos y que además el maestro de Galilea los declaró unidos para siempre. Efectivamente, separamos espacios, y así decretamos que hay lugares santos y lugares profanos; separamos personas, y así decimos que hay hombres y mujeres consagrados y hombres y mujeres no consagrados (laicos) con toda la “cola” que lleva esto de la consagración eclesial; separamos tiempos, porque el domingo es dedicado al señor (así como si los otros días tuviéramos permiso para dedicarlo a otras cosas “menos santas”). No me extraña que, en ocasiones, nos miren y nos digan ¿de qué vais?.

- «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
- “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.”
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Alucinante… no hay que interpretarlo. 

Bueno sí, lo interpreto el propio Jesús, el Jesús que nos presenta el evangelista San Juan, porque en un intento de hacer fácil la religión afirmo  eso de que “sólo una cosa os mando: que os améis unos a otros como yo os he amado”. Siempre he pensado que debió haber algún listo que le recordó a Jesús en aquel tiempo eso de que aunque sólo habían dos mandamientos era conveniente separar el amor a Dios del amor al hermano. Y no, parece ser que el propio Jesús se matizó a se mismo.

Es una pena que nos pasemos buena parte de nuestra vida separando e identificando lo que está unido porque ni debe ser separado, ni puede ser separado: la experiencia del amor a Dios en el amor a los prójimos.


Unos cuantos siglos antes el autor del libro del Éxodo se quedó descansando; según cuenta la primera lectura de hoy la única obsesión de Yavhé era precisamente el amor al ser humano y de modo especial al más desfavorecido, o dicho con otras palabras, para el Dios del pueblo judío el único terreno sagrado era el ser humano en debilidad; sólo así puede entenderse el final atronador de dicho texto: Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo”. 
Ríete tu de los de PODEMOS. Buen domingo.



1 comentario:

  1. Buenos dias,cierto q es q la sociedad enla q estmos inmersos.nos obliga a separar,a diferenciar,a recolocar, y cuan dificil e innecesario es,pues l fin y al cabo somos personas distintas exteriormente pero iguales a los ojos de DIOS, debemos ser valientes y no caer en esa clasificacon, salir de la norma,gritar sin miedo q somos iguales...y lo mas importante demostrarlo cada segundo con nuestros hechos,pues como bien dice el evangelio.ama a dios sobre todas las cosas y al projimo como a ti mismo,si de verdad asi lo hicieramos...q mundo mas diferente tendriamoss

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