Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 10 DE NOVIEMBRE

EL EVANGELIO DE HOY, 10 DE NOVIEMBRE

LUNES DE LA SEMANA XXXII
EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería.»


Lucas   17, 1-6
COMENTARIO


Lleva mucha razón J, Mª Castillo cuando afirma que el tema del "escándalo" puede ser analizado desde el punto de vista del uso que se hace de esa palabra en la lengua castellana; o se puede estudiar según el significado que tiene en los escritos del Nuevo Testamento. En el primer caso, un escándalo puede ser un "alboroto" o un simple "jaleo". Ahora bien, en el Nuevo Testamento, "significa" "empujón para hacer caer en la incredulidad, causa de la pérdida de la salvación". Como es lógico, a una cosa así, Jesús le concede una importancia máxima. Hasta el extremo de compararla con un hecho tan aterrador como la desgracia que representa el verse arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello.



Vayamos por partes: este fin de semana he podido leer, a contratiempo, algunas reflexiones tan medidas y co-medidas, que es imposible saber lo que afirman. No sabes si te llevan a la oración o a la acción, al intelectualismo o al sentimentalismo, a la fe inquieta o a la parsimoniosa e inútil benevolencia. Quiero decir con esto que esta búsqueda de los “puntos medios” donde en ocasiones decimos que se encuentra la virtud, puede ser la más típica expresión del intento por no escandalizar a nadie.

Ahora bien, si es cierto que “escándalo”, en el Nuevo Testamento, significa “hacer perder la fe a alguien”, ciertamente no hay cosa mas cínica y tediosa (escandalosa, al fin y al cabo) que buscar permanentemente los “puntos medios” donde “ni pillas” ni te “pillan”; los puntos medios que te “hacen quedar bien”; los “puntos medios” de las “sonrisas facilonas” y las “caras de estupidez”; los “puntos medios” que no son, al fin y al cabo, más que hacer lo que uno le de la gana con esa pátina de “buen rollito” que tanto se lleva ahora.

Por eso, sin “escandalizar” en el sentido bíblico del término (sin hacerle perder la fe a nadie), quizás haya que “alborotar” un poquito (sin hacer excesivamente el tonto y acabando por ser un títere de uno mismo), no sea que a fuerza de hacer tan moderada nuestra fe acabemos de quitarle al grano de mostaza, con el que comparo Jesús la experiencia de la fe, el picor propio de la semilla, es decir, la capacidad para alterar la realidad que nos rodea, humanizándola.


En cualquier caso, un comentario mucho más equilibrado sobre el origen de estas palabras de Jesús, podéis leerlo aquí.

Y en este Año Teresiano (para ir con la moda universal, nacional y diocesana), también podéis leer estas palabras de la Santa de Ávila al respecto, aquí





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