Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 11 DE NOVIEMBRE

EL EVANGELIO DE HOY, 11 DE NOVIEMBRE

MARTES DE LA SEMANA XXXII
EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer."»

Lucas   17, 7-10
COMENTARIO

El de hoy es un texto de complicada comprensión en una sociedad como la nuestra donde la libertad, gracias a Dios, es vivida como un valor irrenunciable, donde la justicia en las relaciones laborales pretenden ser reguladas escrupulosamente, y donde el mercado, es decir, la vida hecha compra-venta, deja a la gratuidad sólo para los espacios privados.

Lo que pasa es que la vida hecha compra-venta permanente es insoportable; por eso la solidaridad se nos va colando, como puede, por los resquicios de sentido común que los humanos tenemos a bien dejar, aunque sólo sea por no encontrarnos excesivamente mal con nuestra conciencia de vez en cuando.

En tiempos de Jesús, la condición de esclavo, formaba parte de las “relaciones laborales” de la época; probablemente serían los contratos de más baja calidad de hoy, pero que, no teniendo otra cosa, era (y es) una manera de iniciación social y laboral. Lo podemos llamar como queramos: esclavitud, contratos basura, empleo precario, mini-jobs… pero al fin y al cabo una pieza más del complicado entramado laboral.


Digo esto porque Jesús era un hombre de su tiempo y no sería riguroso achacarle a Él una cierta connivencia con la esclavitud. Se trataba de una de las “condiciones” de la época. Tan absurda sería esta perspectiva como, por ejemplo, no comprar papeletas de las tómbolas de la caridad, porque estuviéramos vinculando la “suerte” de los pobres a una peculiar ley de rifas que someten la justicia del Reino a un cierto juego de “y si me toca algo”. Estamos de acuerdo en que determinadas acciones dentro de su contexto, adquieren un sentido diferente.


Pues bien, Jesús nunca quiso bendecir la esclavitud. Era un hombre de su tiempo y habían esclavos. Pero sí que quiso admitir que, esclavos o libres, podríamos estar continuamente sujetos al peso del mérito o a la experiencia de la gratuidad. Ayer, hoy y siempre, Jesús nos interroga: lo que haces, ¿por qué lo haces?, ¿para hacer méritos que posteriormente te paguen con “capitales” varios?; ¿o lo haces como expresión de la más pura gratuidad de la que eres capaz y que Jesús cifra en esta frase tan lapidaria: “hemos hecho lo que teníamos que hacer”?


Me impresionó escuchar hace ya algún tiempo a alguien que fue secretario general de cáritas española que cuando fue a un país latinoamericano a llevar una cantidad notable de dinero, el alto comisionado que lo recibió no hacía mas que darle las gracias por su generosidad; y el secretario de cáritas española le contesto: “no me lo agradezca, he venido a devolverle lo que es suyo”.


Un inciso: ¡Leches!... que diría aquel… “he venido a devolverle lo que es suyo”; ¿quién se lo habría robado antes?

Hasta para la gratuidad es “raro” Jesús. Muchas veces me pregunto qué diría Jesús ante los fariseísmos de hoy, también los eclesiales, cuando nos pasamos “titereando” y haciendo continuamente méritos ante los demás cuál payasos sin vocación, sólo para obtener la recompensa cutre del reconocimiento efímero, en el breve instante que dura la poca gracia que tienen las charlotadas que en ocasiones organizamos, o en las que tristemente consistimos.


Como siempre, un comentario mucho más técnico sobre el mérito y la gratitud, podéis leerlo aquí.

Y en este Año Teresiano (para ir con la moda universal, nacional y diocesana), también podéis leer estas palabras de la Santa de Ávila al respectoaquí






1 comentario:

  1. Efectivamente, si haces algo ,hazlo porque verdaderemente lo deseas,porque no tienes interés alguno mas q el hecho de desear hacerlo y no esperar nada a cambio, ni tan siquiera el reconocimiento de aquellos a los que sirves, o aquellos con los que eres solidario,porque cuando quieres afan de notoriedad o q los demás sepan de tus actos, no se da el altruimo, un altruismo verdadero y q engrandece el alma de quien lo practica.porque si se hacen las cosas esperando q nos las reconozcan,pobre de nosotros pues no siempre nos seràn reconocidas..pero si sehacen de corazón, en el silencio en el anonimato y sin esperar nadaa cambio y sin ningún interés oculto..creo q la recompensa será mayor.."el sentirse uno/a bien consigo mismo/a.

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