Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 21 DE NOVIEMBRE

EL EVANGELIO DE HOY, 21 DE NOVIEMBRE

VIERNES DE LA SEMANA XXXIII
EVANGELIO
En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos."»
Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Lucas   19, 45-48
COMENTARIO
Hace un par de domingos leíamos este mismo evangelio en la versión de San Juan; cada evangelista pone sus matices, pero en el fondo el mensaje tiene que ser similar. Podéis encontrar el comentario que hicimos en el enlace que hay entre paréntesis (evangelio del domingo 9 de noviembre).

No vamos a repetir lo que allí dijimos. Vamos a intentar profundizar un poco más. El templo de Jerusalén era algo más que un edificio “presuntamente sagrado”; el templo era un sistema religioso, político y económico; el templo era la vida porque toda la vida giraba en torno al templo. El templo marcaba no solo las relaciones con dios sino las relaciones interpersonales; los incluidos y excluidos de la sociedad eran los incluidos y excluidos por el templo; la ejemplaridad social coincidía con la santidad que marcaba el templo; el templo era la vida y la vida era el templo.

Jesús “denuncia” dos arbitrariedades. En primer lugar; el templo de piedra no lo puede ser todo en la vida, sólo es “casa de oración”. Que sólo sea casa de oración no es que sea poca cosa sino que no es tienda, museo, escaparate, sala de exposiciones, salón de actos, espacio fortificado, almacén, lugar turístico… “Mi casa es casa de oración”. No hace mucho estuve en una catedral importante de España y hubo que pagar entrada. Cierto que no recé en ella, por tanto sería injusto decir que tuve que pagar por rezar. Ahora bien, si hay que pagar por entrar en ella inmediatamente habría que declararla nula para el culto, por que “mi casa es casa de oración”. En honor a la verdad he de decir que quien me acompañaba me pagó la entrada. Por cierto, el precio no era simbólico.

En segundo lugar, el templo no puede ser una “cueva de bandidos”. Los bandidos en tiempos de Jesús eran fundamentalmente salteadores de caminos y gente que se dedicaba al pillaje. Me imagino cómo se les tuvo que quedar el alma al “cuerpo” sacerdotal del momento cuando Jesús vino a decirles que el “sistema” del templo era un claro ejemplo de pillaje y que sus dirigentes eran “salteadores” de caminos, en este caso del camino que llevaba a la casa del Padre. Este matiz era importante; Jesús se dirige no a los que "pasaban por allí", sino a los que "vivían en (del) templo". Por eso "los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio, pero se daban cuenta de que no podían hacer nada porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios"

¿Hay bandidos hoy en nuestros templos de piedra? ¿Hay personas que asaltan el “alma” de quienes pretenden acercarse a la experiencia de Dios y se les cobra algún tipo de impuesto existencial? ¿Hay maneras de manipular y torturar las conciencias en los templos de hoy?.... Son preguntas que no tengo más remedio que hacerme como creyente que pertenece a la “casta” sacerdotal del momento (aunque habría que decir “castilla”, porque la especie degenera).


Otro comentario sobre el Templo y su sentido y sin-sentido, podéis leerlo aquí.Y también pulsando en este punto rojo de más abajo.
http://iglesiadepozohondo.blogspot.com.es/2014/11/espectaculo-espectadores-o-simplemente.html



1 comentario:

  1. Por supuesto q existen estos "bandidos" lo q no me atreveria a decir es q ellos mismos sean culpables del tal pillaje,sino q siguen una "norma" q les obliga a cometer tal acto,desconozco si tal situación proviene de ellos mismos.i son ordenes de los de arriba. Y dicho esto añadiria q no me parece justo q haya q pagar por los sacramentos,tanto q se nos dice de no ritualizar,.de no convertir el templo en museo..etc....no hay concordandia a mi parecer..entre estas actuacinones,se nos dice el templo es lugar de oracion.y esta abierta a todos aquellos q deseen orar,a pesar de q en algunos templos "cobren" por entrar,porque pienso yo ven un filón,.entonces me pregunto ...cuando es correcto pagar y cuando no? Como distinguiremos la accion de oración de la burda mercaderia? Porque para recibir algun sacramento hay q paga?..no concuerda con lo q jesus nos vino a decir...aunque siendo realista tal vez deba decir q la sociedad actual tal vez asi lo requiere porque la iglesia a de mantenerse de alguna manera..pero me viene otra pregunta...q hay de aquells que no pueden pagar ?

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