Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 31 DE MARZO

EL EVANGELIO DE HOY, 31 DE MARZO

EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: - «Señor, ¿quién es?» Le contestó Jesús: - «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.» Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: - «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.» Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús: - «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: "Donde yo voy, vosotros no podéis ir"» Simón Pedro le dijo: - «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: - «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.» Pedro replicó: - «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.» Jesús le contestó: - «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»

Juan   13, 21-38

COMENTARIO

Reconozco que el apóstol Pedro es uno de estos “actores” de la pasión de Jesús que da mucho juego. Podemos ponerlo de bueno, de  malo y de regular. Cuenta la tradición que murió crucificado, como Jesús, pero también es verdad que a nadie llamó Jesús “Satanás”, excepto a Pedro (“Apártate de mí Satanás… piensas cómo los hombres, no como Dios”); con todos los respetos a nuestro Señor….¡es que Pedro era un hombre!



El pobre Pedro lo resiste todo. Precisamente por todo esto, sospecho que el “Pedro” que ha llegado a nosotros tiene más de “personaje” que de “persona”. Sobre las espaldas de Pedro se cargaría una significación espiritual que es muy difícil saber si el “Pedro histórico” llegó a tenerla. En cualquier caso, esto pasa en otros muchos lugares de la Biblia y es lo que hace de la Biblia un libro vivo.



Del hecho de que Pedro “negó” a Jesús en momentos de conflicto creo que no podemos dudar. Ahora bien, poniéndonos en “modo homilía”, sí que resulta interesante preguntarnos por el motivo de tal negación. En este sentido, tengo la sensación  de que Pedro, personaje, nos presenta un matiz del discípulo que está muy presente en nuestra vida creyente: la tensión entre nuestros anhelos e ideales y nuestra realidad.

Efectivamente, creo que nuestra vida creyente “sufre” constantemente esa tensión; nos gustaría ser ejemplares en todo….(“daré mi vida por ti” –dijo Pedro), pero luego no podemos, no queremos, no nos convence o simplemente dejamos de creer en lo que en algún momento, como ideal, nos guió. 

En el fondo, la primitiva comunidad cristiana, más allá de la “anécdota del zaguán”, quiso transmitirnos en el personaje de Pedro, que esa tensión acompañará siempre al discípulo porque no somos perfectos, porque siempre podemos crecer, y porque todos tenemos un límite.

Es tarea del creyente conocer dicha tensión, y saber encajarla en nuestra personalidad y en nuestro “ser discípulos y discípulas”, y no hundirnos o deprimirnos cuando nos tocan las “horas bajas” de la fe. Al revés, pensar que las tuvo Pedro, quizás nos llene de entusiasmo para intentarlo una vez más.

Incluso, por poner un matiz un poco caustico: si el que “negó” a Jesús se convirtió más tarde en la garantía del futuro (“eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”), fijaos si podemos felicitarnos por nuestra fe a pesar de nuestras “negaciones” y “horas bajas”. 

Lo decíamos en Navidad: todos tenemos un “tiempo de ángeles” en el que todo es evidente y apasionante; y ahora, en Semana Santa, hemos de reconocer que todos tenemos un “tiempo de negación” que incomoda y nos incomoda.

Si el perfume de María de Betania, ayer, nos presentaba el anhelo "cumplido", hoy Pedro nos avisa del anhelo “aplazado”, en ocasiones.

Nos queda Judas… pero será mañana.

PD: A modo de curiosidad; creo que en Hellín tenemos una bella estampa de la “negación de San Pedro” con la interpretación  que de ella hace el escultor José Zamorano. Personalmente el gesto contrariado y arrebatado de Pedro y el porte paciente, sereno y realista de Jesús, a mi juicio, refleja de un modo sobresaliente este episodio de la pasión. Con el permiso de Pablo Cánovas enlazamos a la página del extra de Semana Sata de "El Objetivo de Hellín", en el que podemos contemplar esta escultura.










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