Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, LUNES 27 DE ABRIL

EL EVANGELIO DE HOY, LUNES 27 DE ABRIL

EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido, pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por su nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos: pero las ovejas no los escuchaorn. Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago: yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Juan   10, 1-10

COMENTARIO

Ciertamente son asombrosas las auto-comparaciones que utilizaba Jesús (o en su nombre la primitiva y fiel comunidad cristiana). Pase por que diga “yo soy el Buen Pastor”, ahora bien, la expresión “yo soy la Puerta” la verdad es que hace que resulte chocante su propia personalidad. Pero hemos de reconocer que la imagen de la puerta tiene una “fuerza” propositiva. Incluso, como los teólogos se permiten el lujo de elevar a categoría intelectual “cualquier cosa”, hay incluso una “teología de la puerta” que es muy sugerente.

Jesús reivindica para sí el hecho de ser “acceso seguro” a la experiencia de Dios. Y eso está bien. Conviene que los que tenemos alguna responsabilidad en esto de la transmisión de la fe –y estoy pensando en la amplia cartera de responsabilidades eclesiales (obispos, sacerdotes, catequistas…)- caigamos en la cuenta de que Puerta… lo que se dice Puerta… sólo es Jesús. Esa “distancia cualitativa” entre la persona de Jesús, y el acontecimiento que representa, y cada uno de nosotros, considero que es muy saludable para todos, no sea que, en un exceso de “celo apostólico” y de “celos” de los otros, nos convirtamos en líderes religiosos a mitad de camino entre tiranos y oligarcas de lo sagrado.

En el extremo anterior no creáis que es difícil caer. Uno se ve con un “despachete” (la parroquia), un “código” (el de derecho canónico, el catecismo, o la simple agenda parroquial …), y una llave (la de la Iglesia, los salones parroquiales) y tiene muy fácil decir la fatídica frase: la “puerta soy yo”… y “por mi puerta has de pasar”.

Entre toda la comunidad cristiana hemos de conseguir no confundir los “atrios” con las “puertas”. “Atrios” pueden haber muchos, más aún, es bueno que hayan muchos y variados; pero Puerta sólo una. Nadie puede considerarse “definitivo” o “exclusivo” a no ser que consientas en tu vida unas dosis de “vanidad” que roce lo “enfermizo”.

Por eso, un anuncio del evangelio o un acceso a la fe que no presente prioritariamente el rostro de Jesús, y que se entretenga en otras “devociones secundarias”, al final lo que provoca es una estructura sucedánea de la religión que tiende a desaparecer. Más aún, yo creo que en el origen de la enorme crisis religiosa de hoy, lo que hay es un “sobredimensionamiento” de sucedáneos católicos de religión que utilizan el nombre de Jesús en vano. Porque vano es ese intento religioso.

Y un ultimo matiz. No me digáis que no tiene fuerza la imagen que también utiliza el propio Jesús hoy junto a la imagen de la Puerta: “los que saltan al aprisco por otra parte”. ¡Genial! Están dentro del aprisco, pero ¡cuánto estrago no han causado! Es decir, que “estar dentro” no es “garantía de pertenencia” y que , por tanto, no toda pertenencia, asegura haber pasado por una “mínima puerta”. Todo un reto para poder evaluar “tantas religiosidades” en las que estamos inmersos.

Acabando de escribir esta mañana me invade una preocupante pregunta: ¿por dóndé habré pasado yo? Porque dentro, creo que estoy.

















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