Parroquias de Alcadozo y Liétor: SÓLO 1 MINUTO, MIÉRCOLES

SÓLO 1 MINUTO, MIÉRCOLES


EL CANTERO

Había una vez un cantero que todos los días se dirigía a trabajar en la montaña cortando piedras de la roca, para con ellas fabricar pilas, murales, capiteles umbrales. A pesar de que su trabajo era muy fuerte, sus ingresos por el contrario eran escasos y apenas le alcanzaban para la manutención de su familia, pero era feliz con ello, con eso se sentía satisfecho y no tenia otras ambiciones materiales, sino tan solo la de poder dar a su familia lo necesario para ser felices.

Cierta vez el cantero fue llamado por un hombre rico para que trabajase para él en su mansión. Por primera vez al mirar la hermosura de la casa y todas las riquezas de aquel hombre, sintió cierta envidia y se lamento por primera vez por la vida que llevaba.

- Si yo fuera rico, no tendría que estar trabajando tan duro en la cantera cortando piedra durante todo el día- se dijo lamentándose amargamente.

Un genio que escucho su deseo, al ver que era un hombre bueno acepto complacerlo y entonces le dijo.

- Tu deseo será complacido, desde hoy serás un hombre rico.

El cantero se volvió rico, olvido su vida anterior y se dedicó a disfrutar de sus riquezas.
El verano de aquel año fue el más cálido que se había vivido en el pueblo, los rayos del sol caían con mucha fuerza sobre la tierra, hubo por ello una enorme sequía. El picapedrero rico dijo entonces lamentándose

- El sol es más poderoso que yo, como no quisiera ser sol.

El buen genio que le había escuchado hizo realidad su nuevo deseo y lo convirtió en sol.
El ex picapedrero rico convertido en sol, empezó a mandar sus calurosos rayos sobre la tierra, pero de pronto una nube se interpuso en su camino, impidiendo que sus rayos llegaran a la tierra.

- ¿Cómo puede una nube ser más poderosa que el sol? Quiero entonces ser nube.
Convertido en nube, quiso mostrar su poder, entonces hizo llover tan torrencialmente, que la lluvia destruía todo a su paso, todo, menos una empinada roca que no se inmutaba con la tormenta y permanecía indiferente a la furia de la nube.

- ¿Cómo es esto?. Esa roca es más fuerte que la nube. Quiero ser roca, pidió el picapedrero.
El genio bueno, volvió igual que las anteriores ocasiones a concederle su deseo y lo transformó en roca.

Un día que la roca estaba orgullosa de su poder, un hombrecito sencillo que trabajaba de picapedrero llegó hasta la roca y comenzó a demoler la base y a despedazarla.

- Como es posible que este humilde picapedrero sea más poderoso que la roca. Quiero ser picapedrero.

Entonces el hombre volvió a ser el humilde picapedrero y entendió que no debía buscar ser lo que no era, sino que en aquello que era, debía buscar su felicidad y no envidiar a nadie y volvió a sentirse orgulloso de sí mismo y de lo importante que era su trabajo.

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