Parroquias de Alcadozo y Liétor: MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, EL EVANGELIO DEL 13 DE MAYO

MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, EL EVANGELIO DEL 13 DE MAYO



EVANGELIO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»
Juan   16 , 12-15

COMENTARIO

Antes que nada disculpad el comentario de ayer. Evidentemente repetido de antes de ayer. Las reformas de interior y de exterior eso tienen, que despistan. Estamos con el Espíritu Santo, e intentaba decir yo ayer, un poquito en “plan cardiaco”, que hay una presencia que se nota por la ausencia. Eso nos pasa cuando alguien querido “se nos va” y su hueco (el vacío), es algo más que un agujero sin fondo; más bien se trata del “anhelo” de una presencia que fue y que, si estuviera en nuestras manos, sería eterna. Pero precisamente ese hueco, porque nadie puede llenarlo, nos habla de su “presencia”.

Y comentaba esto porque algo así es lo que a mi juicio Jesús quiere transmitirle a sus discípulos. Él se va –da la sensación en el evangelio de ayer que incluso un poquito cabreado porque no acaban de entenderle-, pero es consciente de que su ausencia generará el germinar de una vida, de una manera de vivir, capaz de transformar la historia. Ése es el Espíritu de Jesús, su huella, su memoria real y operante en los discípulos de todos los tiempos, el anhelo de su presencia permanentemente abierto al futuro por el cumplimiento de su proyecto de vida.

El Espíritu es como una “corriente de vida, como un “permanente aire” que tienen y sienten los que están en la onda trazada por Jesús (como cuando decimos que un hijo o una hija le da un aire” a sus padres porque se les parecen en tantas cosas).

Hablar del Espíritu como de una presencia misteriosa y miedosa no es cristiano. En el cristianismo, lo espiritual es evidente, se ve. Por eso creo que caminan equivocados los que se “separan” del mundo para estar más cerca de la sensibilidad de Jesús. Jesús fue un “hombre de mundo”, entre otras cosas porque, fue precisamente esa opción, la que le quito la vida, ofreciéndola.


En tiempos de Jesús había “endemoniados” (o algo así), hoy no hay (menos mal); pero sí que nos la tenemos que ver cada día con lo diabólico de la crisis ecológica, de las hambrunas, de la corrupción, del bienestar “caiga quien caiga”. Jesús dijo muy poquito de estas cosas, nos toca facilitar que su Espíritu, su aire, nos toque el corazón y la cabeza, para ver cómo transformar esas situaciones de inhumanidad: “el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”.

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