Parroquias de Alcadozo y Liétor: EL EVANGELIO DE HOY, 16 DE JULIO. JUEVES DE LA SEMANA XV

EL EVANGELIO DE HOY, 16 DE JULIO. JUEVES DE LA SEMANA XV


EVANGELIO
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»
Mateo  11, 28-30


COMENTARIO
El texto, en el contexto en que fue escrito, es totalmente lógico en relación con el evangelio de ayer. Se trata de una invitación a los fatigados y agobiados. Éstos son las víctimas indefensas de las instituciones religiosas judías (el pueblo sometido a la ley de Moisés), que extenuadas y abandonadas, tenían que soportar y cumplir con todo rigor el peso de la ley. A estos excluidos Jesús les invita: “Venid a mí... Cargad con mi yugo... Aprended de mí... Encontraréis descanso”.

Llevar el yugo era símbolo de la esclavitud. Dios amenaza al pueblo de Israel, sino escucha su voz y obedece a sus preceptos, con ponerle un yugo de hierro. El profeta Jeremías, por encargo de Dios, hubo de ponerse un yugo en la nuca como símbolo de que todos los pueblos iban a ser sometidos por el rey de Babilonia... Romper el yugo significa poner fin a la esclavitud: «Yo soy el señor vuestro Dios, que os sacó de Egipto, de la esclavitud. Rompí el yugo que os oprimía y os ayudé a caminar erguidos»

Un yugo ligero que liberaba de opresiones. Jesús sitúa su comparación en línea del Dios de la misericordia.
“Soy manso y humilde de corazón” y “mi yugo es suave y mi carga ligera”. Estas palabras de Jesús son una invitación a romper con todas las ataduras que generaba la ley Mosaica y sus maestros (escribas y fariseos) y aceptar sus propias enseñanzas, que liberaban de las antiguas cargas e invitaban a vivir con alegría una nueva propuesta de vida.

Como siempre, el problema del evangelio es el “riesgo de la interpretación”, para no recluir en un falso espiritualismo, romo y carente de capacidad transformadora de la persona, de la sociedad y de la propia Iglesia. Me vino anoche  a la cabeza hacer una “interpretación económica” que tuviera en cuanta las “duras cargas pesadas” que observamos estos días en las noticias de la televisión por el “caso Grecia”. Pero no me atrevo… no controlo el tema.

De todas formas, entre los nuestros, también hay bárbaros que siguen haciendo de la “propuesta cristiana” una “dura carga pesada” haciéndola comparable con el agobiante modelo de ley judía. Francamente, por muchas vueltos que le he dado, yo no puedo entender cómo la Iglesia a la que pertenezco, cual nueva farisea cuando piensa y siente así, todavía mantiene la imposibilidad de comulgar a aquellos que, teniendo la certeza de que ya no les vincula el amor por el que un día apostaron en su primer matrimonio, han intentado rehacer otro nuevo proyecto de vida presidido por ese noble y sagrado sentimiento del amor.

El des-amor no se elige, se padece, e incluso en algún caso es “liberador” dada la carga de sufrimiento que ha llevado ese proceso: ¿es humano “penalizar” esas situaciones con la imposibilidad de acercarse a la mesa de la Eucaristía de la que el propio Papa Francisco ha dicho que “no es premio para los perfectos” sino aliento para los débiles?

Indudablemente en este tema, como en tantos otros, puede haber ligereza y frivolidad, pero, precisamente por eso, ¿cabe una invariable norma penalizadora para todos los casos?, ¿no habría más bien que “confiar” en la decisión moral de la persona? Y puestos a equivocarnos, ¿no deberíamos tender a liberar de la fatiga y el cansancio?

Igual que el “paracaídas” es una “carga que aligera” cuando la realidad se presenta dura e inmisericorde, ¿no podría considerarse la Eucaristía precisamente como eso, como una paracaídas que ayuda hacer llevadera la herida que siempre deja el des-amor?


Cuando oigo hablar de estos temas con tono de “suficiencia” y arrogancia acabo pensando que los nuevos fariseos de hoy, utilizan la Eucaristía y la Comunión como estilete que hurga, más que como bálsamo que calma.

PD: Puedes acceder al comentario del año pasado sobre el mismo texto pulsando en los puntitos •••













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