Parroquias de Alcadozo y Liétor: LOS SUSURROS POST-SÍNODALES

LOS SUSURROS POST-SÍNODALES

El Cardenal Sistach cree que el Papa abrirá la comunión a los divorciados vueltos a casar en el Año de la Misericordia

Integración, "que no es lo mismo, ni sólo, confesión y comunión". Esta es, en opinión del cardenal Sistach, una de las claves para entender la apertura del Sínodo de la Familia a los divorciados vueltos a casar. El purpurado, que en estas semanas abandonará la sede episcopal de Barcelona, desentrañó anoche en el Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid algunos de los puntos esenciales de la asamblea sinodal, y desveló que el Papa podría abrir la puerta a la comunión de los divorciados "durante el Año de la Misericordia".
En una intervención cargada de anécdotas, el administrador apostólico de Barcelona desveló que, durante una reciente audiencia con Francisco, le preguntó: "¿No será que el Papa quiere que los resultados del Sínodo se apliquen en el Año de la Misericordia? Y el Papa me dijo: no va desencaminado". "Esta coincidencia del Año Jubilar con los resultados del Sínodo, sería extraordinario, y muy de este Papa, que es jesuita, y piensa mucho las cosas y los pasos a dar. Nada es por casualidad".
Del mismo modo, Sistach reveló que tuvo una participación crucial en la redacción final de los polémicos puntos 84 y 85 de la Relatio final, los relativos a la integración de los divorciados vueltos a casar, y que obtuvieron los dos tercios de apoyo por apenas un puñado de votos. "Veníamos a amar a la familia, no a juzgarla. Ayudar a las familias, y también a las que han fracasado y no lo han conseguido", apuntó el cardenal, quien apuntó que, junto a un arzobispo y un cardenal sudamericanos, incorporaron una enmienda modificada, "que se incorporó al documento final". Así, Sistach hizo colocar "un adverbio, la palabra 'más', porque los divorciados han de integrarse más, no sólo integrarse. No están excomulgados".
"En el documento final no se habla de confesión y comunión, sino de integración", prosiguió Sistach. "Juan Pablo II ya dijo que cada situación es distinta, y los pastores debemos examinar cada una de ellas. No se puede negar que en algunas circunstancias la imputabilidad o responsabilidad de un acción pueden quedar anuladas a causas de diversos condicionamientos". Una "grieta" que ya en la primera etapa del Sínodo "se insinuó" y que ahora "se ha abierto como una puerta importante. Hay ciertas circunstancias atenuantes, e incluso eximentes" para permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar.
"Dependerá de cómo ha ido la separación conyugal, pero también cómo va la relación actual: si son fieles, si tienen hijos, si celebran la fe... Eso se tiene que tener en cuenta", añadió el cardenal.
"Lo que iría contra la indisolubilidad es permitir otro matrimonio canónico, sin anular el anterior. Pero lo que sí se podría permitir es la confesión y la comunión", subrayó el purpurado, quien indicó que "los latinos somos de blanco o negro, virtud o pecado, válido o inválido". Por ello, destacó que tanto el Sínodo como el Papa "han dado mucha importancia a la conciencia bien formada... En definitiva, ir a comulgar o no, es una cuestión de conciencia. Y cada caso es muy distinto. Las normas, las leyes, no pueden prever todos los casos concretos".
Sistach recordó en varias ocasiones que el documento final del Sínodo es un conjunto de "propuestas, de indicaciones al Santo Padre", que se verán reflejadas, "o no", en una exhortación papal. ¿Incluirá Francisco el acceso a la comunión para los divorciados vueltos a casar en ella? "El Papa nos sorprende siempre", respondió el cardenal. "En España, el tema de los divorciados vueltos a casar es un problema, pero no tanto, porque en realidad no es que vayan mucho a misa. Pero en Sudamérica, y el Papa era arzobispo de Buenos Aires, había muchos fieles con estas situaciones, personas que van a misa cada domingo. El Papa lleva ese problema muy adentro".
En cuanto a los críticos con el Papa, el cardenal subrayó que "he notado cómo ha decrecido, al menos entre los miembros del Sínodo. El punto 85 es sintomático, que tuviera 178 a favor y sólo 80 en contra, supone que ya ha habido cambios".
En cuanto a sus sensaciones, el cardenal de Barcelona destacó el "espíritu de acoger, acompañar y no juzgar de entrada", muy al estilo del Papa. "Francisco habla a la gente con un lenguaje que la gente entiende, y esa cualidad no la tenemos todos", reconoció, explicando, no obstante, que los padres sinodales "hemos trabajado mucho, nos hemos ganado el sueldo". En total, más de 350 intervenciones, y 1.350 enmiendas a los textos en los círculos lingüísticos. "A pesar de las diferentes sensibilidades se ha alcanzado un buen documento sinodal. El documento es un consejo al Papa. No es un documento normativo, esperamos el documento que hará el Papa".
En cuanto a la metodología del Sínodo, Sistach destacó la "grandísima libertad, buscada y pedida por el Papa" para opinar, aunque fuera para criticar. "El Papa hizo un discurso tremendo sobre la sinodalidad, que es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Eso explica la encuesta que el Papa hizo a las familias. ¿Cómo podríamos hablar de las familias sin escucharlas?". En este punto, el cardenal recordó "un principio muy valorado en la Iglesia del primer milenio: Lo que pertenece a todos, ha de ser tratado por todos".

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