Parroquias de Alcadozo y Liétor: FIESTA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO. EL EVANGELIO DEL 22 DE FEBRERO

FIESTA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO. EL EVANGELIO DEL 22 DE FEBRERO


EVANGELIO
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
- «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron:
- «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó:
- «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
- «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió:
-«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora te digo yo:
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.


Mateo  16, 13-20
COMENTARIO
El itinerario bíblico típico de la cuaresma se interrumpe hoy con la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Es algo así como la fiesta del Papa; mejor dicho, la fiesta de lo que representa institucionalmente el Papa en la Iglesia. Algún día os contaré lo que me ocurrió cuando vi la Cátedra ( la silla de la foto que ilustra el comentario)  en la Basílica de San Pedro. Y es que incluso el arte religioso, tan sublime en ocasiones, por retorcido, resulta ridículo.

La pregunta de Jesús es: ¿quién decís que soy yo?. O más directamente: ¿quién soy yo para ti?. Ante esa pregunta no hay Credo que valga, porque el Credo es creer desde fuera, desde lo que han dicho otros, que no es que esté mal, pero que es manifiestamente insuficiente.

Y si ya nos ponemos más profundos la pregunta todavía es mas radical, porque Jesús parece pedir una respuesta existencial, no de libro. Por eso da la sensación de que al final la pregunta del evangelio de hoy parece ser la siguiente:   ¿qué dice tu vida de mi?Efectivamente ¿qué dice cada una de nuestras vidas de Jesús? ¿Que capacidad de testimonio del Evangelio aguanta nuestra vida? ¿Qué revela nuestra vida del proyecto propuesto por Jesús de Nazaret?

Por eso nosotros tenemos la "llave". Nuestra vida, nuestro testimonio abre o cierra la posibilidad de que el proyecto de Jesús sea creíble en la historia. No valen las palabras. Sólo vale el testimonio. Nuestras vidas son las llaves del Reino, porque nuestro buen o mal testimonio abre o cierra en la historia la posibilidad de que el proyecto de Jesús sea posible y realizable.

Cuando a veces leemos novelas, presentadas con visos de realidad, que hacen del cristianismo un conglomerado de misterios que se aclaran con claves jeroglíficas, creo que convertimos en estúpida la fe cristiana.

Para Jesús, la única realidad es el la posibilidad de amar; y la única clave llevarlo a cabo con el testimonio de nuestra vida.

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