Parroquias de Alcadozo y Liétor: HISTORIAS PARA DESPERTAR

HISTORIAS PARA DESPERTAR


Las atracciones de la feria ya se habían instalado en las afueras de la ciudad, y hacían las delicias de todos los que la visitaban. Todos pasaban un rato divertido y agradable subiendo a las atracciones y visitando las diferentes barracas. 


Un niño de color también fue de visita, y al marcharse se quedó mirando cómo un vendedor de globos hacía propaganda de su mercancía. En un determinado momento, el vendedor de globos soltó uno de color rojo, que subió hacia el cielo, siendo el centro de las miradas de muchos chicos y chicas. Después soltó otro de color amarillo; unos segundos más tarde, uno de color azul, y, finalmente, uno de color blanco. Todos subían hacia el cielo, hasta que desaparecían de la vista. 

Pero el chico negro no dejaba de mirar un globo de color negro que el vendedor tenía cogido y no soltaba en ningún momento. Al final el chico se decidió a preguntarle: 
- Señor, ¿si soltara el globo negro, subiría tan alto como los otros? 
El vendedor, que también miraba al chico desde hacía un buen rato, le sonrió con comprensión, y soltó la cuerda del globo negro. Mientras el globo se elevaba hasta el cielo, el vendedor dijo al chico: 
- ¿Ves cómo sube? No es el color lo que hace subir a los globos, hijo mío, sino lo que llevan dentro. 


En las personas lo importante no es su apariencia externa, sino su corazón, su mundo interior (las ideas, los sentimientos, la forma de pensar...) Si el interior de la persona tiene un buen fundamento, sus obras serán positivas, y esto es lo importante. Si en nosotros sólo trabajamos los aspectos externos, las apariencias, entonces nuestra persona no tendrá consistencia. Es como un globo muy bonito, con muchos colores por fuera, pero que no puede elevarse porque no tiene gas dentro.

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