Parroquias de Alcadozo y Liétor: DOMINGO DE LA ASCENSIÓN. EL EVANGELIO DEL 8 DE MAYO

DOMINGO DE LA ASCENSIÓN. EL EVANGELIO DEL 8 DE MAYO


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.
Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).
Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.
Lucas  24, 46-53

COMENTARIO
“Y mientras los bendecía, se separó de ellos”. Que escueto San Lucas, en esta estampa religiosa de la Ascensión. Las expresiones artísticas que hemos puesto en la cabecera de este comentario son mucho más expresivas. Dalí y Chagall, efectivamente, dieron rienda suelta a su imaginación.

Sin querer, a lo largo de esta semana hemos ido dando alguna pincelada a modo de matiz sobre este tema de la ascensión. La ascensión de Jesús,  la Gran Retirada como la caracterizábamos en años pasados, supone para los discípulos la Gran Quedada. Jesús se va, pero quedan los discípulos. El mayor Testigo de Dios, se ausenta, pero quedan los encargados del testimonio. Este es el primer matiz… por tanto, la única exigencia de la religión cristiana consiste en testimoniar el evangelio de Jesús con nuestras propias carnes.

Y el segundo matiz que dábamos…esto es precisamente “religión”. Religión no es “superstición”. Como comentábamos el otro día en un foro que no recuerdo bien donde fue, la religión no es la “ideología de por si acaso”. “Por si acaso voy a encender una vela”, “por si acaso voy a tocar el manto”, “por si acaso….” El “por si acaso es superstición”, la religión, sin embargo, es testimonio.

No se trata de “estar con Dios” y poseerlo como si de un amuleto se tratara. Se trata de “vivir desde Dios”, vivir de su Palabra y “desde su Palabra”. Por cierto , que la superstición esta caracterizada como desviación en el n. 2111 del Catecismo de la Iglesia Católica.


El “separarse” de Jesús es una expresión más del “Dios-con –nosotros” que celebrábamos en navidad. Jesús no es el “padrino” mafioso que ofrece protección a cambio de pleitesía plegariante. El Dios de Jesús es como la madre, como todas la madres, un  misterioso y tierno “hacer cotidiano” de presencia y ausencia, que posibilita comprendernos y crecernos como hijos.

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