Parroquias de Alcadozo y Liétor: MIÉRCOLES DE LA II SEMANA DEL ADVIENTO. EL EVANGELIO DEL 7 DE DICIEMBRE

MIÉRCOLES DE LA II SEMANA DEL ADVIENTO. EL EVANGELIO DEL 7 DE DICIEMBRE


EVANGELIO
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»
Mateo  11, 28-30



COMENTARIO

Hace unos días comentábamos un texto que en la propuesta evangélica de Mateo esta inmediatamente antes que el de hoy, el referido a la revelación a los sabios y entendidos. Leído el fragmento de hoy en este contexto, ciertamente cobra un valor tremendo. 

Si por "sencillos" había que entender a aquellos  a quienes todavía no se les había "formateado" con la Ley judía, tal y como pretendimos justificar, en el texto de hoy por "cansados y agobiados", hay que entender aquellos que de un modo especial padecen el peso de la ley porque hay quienes se encargan de machacarlos con ella.

Efectivamente, si atendemos al griego original del texto, bien podríamos traducir "cansados y agobiados" por "aquellos que estáis inflados a trabajar para poder sobrevivir y encima estáis siendo cargados con el peso de la Ley". De ahí que Jesús se presente como aquel cuya ley (carga) es ligera, y él mismo (su persona) es un yugo que ayuda a llevarla (vivirla).

Está diciendo Jesús que no se fíen de la interpretación de la Ley judía que estaban haciendo escribas y fariseos, para quienes lo exterior de la ley era lo definitivo. Jesús invita a otra manera de vivir y entender la religión.

Traído el texto al hoy de nuestra vida, bien podríamos decir que una religión que no ayude a vivir y a dar sentido a la vida, es absurda. Por eso, cuando los "gestores de lo religioso" son más maestros que discípulos y más jueces que amigos, ciertamente algo falla en la religión.

La religión  no puedo oprimir, debe, más bien, facilitar. Tendríamos que examinar aquellos que tenemos alguna responsabilidad en al evangelización cuáles son nuestras maneras, nuestros modos, nuestros intereses, y discernir si nos estamos volviendo gente cargante y cansina o personas que sanan y alivian personal y comunitariamente.

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