Parroquias de Alcadozo y Liétor: DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 15 DE ENERO

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 15 DE ENERO



EVANGELIO

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: - «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.» Y Juan dio testimonio diciendo: - «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»



Juan 1, 29-34
COMENTARIO

Hoy en misa he hecho un experimento. Nos hemos preguntado en el momento del comentario del evangelio qué animal elegiríamos para ponerlo en la puerta de nuestra casa si quisiéramos defenderla. Podíamos elegir entre un perro, un tigre, un cordero, un gato, un leon....

La respuesta "realista" que hemos dado casi todos ha sido: el toro, el tigre o el perro. Una señora, incluso ha optado por un caballo, por un doble motivo, impone mucho y puestos a necesitar salir corriendo porque la cosa se pone turbia, es la mejor opción. El toro, dada la afición en ambos pueblos, ha sido también una opción plausible.

La pregunta por mi parte era capciosa, porque si alguien llega a elegir al cordero como animal de defensa, el comentario que yo llevaba preparado se me "caía" en ese momento. Es verdad que para evitar la tentación, la pregunta la he realizado antes de leer el evangelio.

...Y el evangelio, como siempre, ha cumplido con su función de ser un "contraste" para la vida. Jesús es visto como "Cordero" que quita el "mal" del mundo. Curiosa afirmación es esta a pesar de que la realizamos en todas las eucaristía, y además por cuadriplicado. "Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad.... (tres veces), más una al final, por si fuera poco, en la que el sacerdote afirma con rotundidad: "Este es el Cordero de Dios que quita..."

Digo que el evangelio contrasta porque generalmente no acabamos de confiar en que son las "actitudes del cordero" las que resuelven los problemas del mundo, y quitan su "mal". Confiamos más en los métodos resolutivos caiga quien caiga. De hecho, no faltan corrientes sociológicas que afirman la necesidad de la competitividad, el juego de opuestos y el enfrentamiento continuo como la única manera de hacer avanzar a las sociedades. Y así nos pasa, que de "tanto estar enfrente" para "ser alguien" nos vamos poco a poco des-humanizando.

Esto no era extraño al pensamiento judío. De hecho el rey de los judíos, desde David, era conocido también con el nombre de "el león de Judá", por el miedo que daba. Pero Jesús ya sabemos que fue un rey "contrastante" y alternativo. Él no quiso ser rey en "modo león" sino en "modo cordero".

Reconozco que el momento más sublime de la misa para mi es cuando el sacerdote dice: "este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los llamados a la cena del del Señor"; y los demás contentamos: "Señor nos soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya, bastara para sanarme". Tan sublime, que suelo no decirlo porque me estremece en exceso.

O dicho de otro modo: "me encantaría Señor ser como tú, pero no puedo. Me gustaría levantarme cada mañana con las actitudes del cordero (la entrega, la servicialidad, la fragilidad, la mansedumbre,  la paciencia, la resiliencia.... pero no puedo; enseguida me viene la mirada distante, el complejo violento, los aires victimistas que lo justifican todo. Y en esos momentos pierdo los trastes y me digo.... a triunfar. Y no miro ni a izquierda ni a derecha, voy a lo mío, y el que quiera subirse al carro que arree como yo".


Comenzamos este domingo, de nuevo este tiempo ordinario hasta cuaresma; un tiempo estupendo para enamorarnos de las maneras del Cordero. Tiempo tenemos. No hay prisa porque "aunque no seamos dignos, escuchar su palabra" puede enternecernos.























































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