Parroquias de Alcadozo y Liétor: VIERNES DE LA XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 13 DE OCTUBRE

VIERNES DE LA XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 13 DE OCTUBRE


EVANGELIO
En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo.
Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí." Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

Lucas  11, 15-26
COMENTARIO

De incomodísimo podíamos caracterizar el texto de hoy… pero ciertamente es genial. ¡Cuantísima imaginación hay que derrochar para construirlo!

El tal Belzebú es el dios fenicio Baal, ridiculizado con la terminación “zabub” que significa “moscas”, “estiércol”… Los judíos, como cualquier hijo de vecino, tendían a ridiculizar a los “dioses extranjeros”, para ellos falsos; por eso llamaban al dios del pueblo fenicio el “dios de las moscas”. El gran pecado para un judío era rendir culto a un dios extranjero, de ahí esa fijación con Baalzebud y su intento constante de desacreditarlo

Bien, pues nada menos que intentan ridiculizar a Jesus deciendo que él hace lo que hace con el “poder de Belzebú". Hace falta ser tonto para dotar de tal poder a un dios para ellos falso, pero esto es lo que suele pasar cuando a los humanos nos invade la envidia… que no sabemos muy bien en qué lugar poner nuestros sentimientos.

La contestación de Jesús es clara e inteligente: “pero hombres de dios… no os dais cuenta de que yo juego en vuestro terreno… mi vida está centrada en Yahvhe, sólo en Yavhe… lo contrario sería esquizofrénico y delirante… tener una corazón dividido resta pasión a nuestra misión” (o dicho con sus palabras, “Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa”).

Aquí Jesús, está poniendo el dedo en la llaga de un delito presente en todos los tiempos: la distracción. Efectivamente, lo contrario del intento de vivir “unificado y centrado” es vivir “dis-traído” o “dis-movido”, es decir, con la sensación de que “tiran de ti” desde lugares opuestos. Y pueden “tirar de ti” personas, proyectos de vida, valores… Eso, evidentemente, nos rompe. Insisto, cuanta razón lleva el maestro de Galilea: “Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa”

El final del evangelio hace referencia a “saber permanecer en nuestras opciones” más allá de nuestros desasosiegos e inquietudes. Tener tu casa “barrida y arreglada”, es decir, con un proyecto relativamente claro,  y “habitada”, es decir, sin huidas delirantes hacia atrás o hacia delante, es un buen signo de que para nosotros la fe no es una pócima mágica que nos “ahorra” la vida, sino una manera, en ocasiones “fatigosa”, de "estar" en la vida.

La magistral frase de Eduardo Galeano con la que damos comienzo a este comentario, ciertamente es indicativa de aquello en lo que queda convertida una vida diabólicamente vivida. (E. Galeano, El libro de los abrazos, Akal, 1987.)




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