Parroquias de Alcadozo y Liétor: PARROQUIAS DE ALCADOZO Y LIÉTOR. EVANGELIO DEL LUNES 9 DE JULIO, SEMANA 14 DEL TIEMO ORDINARIO.

PARROQUIAS DE ALCADOZO Y LIÉTOR. EVANGELIO DEL LUNES 9 DE JULIO, SEMANA 14 DEL TIEMO ORDINARIO.


EVANGELIO
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.»
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
Mateo  9, 18-26


COMENTARIO

Hoy leemos, en la versión de Mateo, el evangelio que hace dos domingos leíamos según Marcos. Me remito a ese comentario.

Pero aporto un matiz interesante que el otro día cayó en mis manos y que ciertamente añade dramatismo al texto.  Hay en la biblia una especie de de "teología del tocar".

En muchos momentos aparece Jesús "tocando" a alguien para darle vida, salud, tranquilidad... El "tocar" en Jesús es algo así como "comunicar su espíritu".

De nadie, excepto de esta mujer, se dice en el el nuevo testamento que "tocó a Jesús". El "tocar" bíblico supone comunión de vida; de alguna forma supone "hacerle partícipe a alguien" de tu vida, tu problema, tu ofuscación, tu angustia, tu alegría...

Por este, y por algún que otro detalle más, creo que esta mujer provoca en Jesús una conversión de su mirada. Pudo haber sido una persona más de entre tantas que se acercaban a Jesús y lo tocaban. Pero aquella mujer "convirtió" la mirada de Jesús.

Jesús fue consciente en aquel momento del drama de aquella mujer: una mujer marginada y maltratada por la religión dada su enfermedad.

Aquella mujer, quizás, con su "tocar", devolvió al judaísmo una sensibilidad que había perdido. Jesús se convirtió en el mediador de una salud existencial que aquella mujer necesitaba. Aquella mujer, con su tocar, hizo más digno al judío y al judaísmo que representaba Jesús.

Cuando traemos el texto al hoy de nuestra vida, nos pone sobre aviso de tanta gente crítica que llama a las puertas del cristianismo y de nuestras Iglesias intentándolos hacer más sensatos. 

No sería razonable que esos "toques" a la puerta de nuestra religión nos hiciera seguir como si tal cosa no ocurriera.












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