Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL DOMINGO 12 DEMAYO. SEMANA 4ª DEL TIEMPO DE PASCUA.

EVANGELIO DEL DOMINGO 12 DEMAYO. SEMANA 4ª DEL TIEMPO DE PASCUA.


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús:
–Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre somos uno.
Juan   10, 27-30

COMENTARIO

Esta imagen del Buen Pastor, y sus derivadas, es muy complicada en nuestra cultura. 

Fijaos que esta imagen ha caracterizado a toda la acción evangelizadora de la iglesia, a la que se le llama “acción pastoral”. Obispos y sacerdotes se les llama “pastores”. 

Y el palio arzobispal, esa cintita ancha que llevan los arzobispos sobre el cuello también tiene resonancias pastoriles porque significa que el arzobispo lleva sobre su cuello el peso del cordero y del rebaño entero; de hecho se confecciona con lana de corderos. En fin, todo un universo simbólico hoy muy “de vuelta”.

Y “de vuelta” por qué. Pues, a mi corto entender, porque nuestra cultura no admite dirigismos “desde fuera”. 

Hoy tendríamos que extraer el mensaje del “buen pastor” pero acertar a expresarlo, bien con otras imágenes, bien con otras palabras. 

De hecho, el “imaginario” que hay sobre el rebaño en nuestra cultura es más bien negativo: rebaño es quien “se deja dirigir” sin criterio. 

El reto evangelizador, hoy, consiste en afirmar la posibilidad de un cristiano adulto –con criterio y no-borrego-, que además se abra libremente a la experiencia del Dios-Amor. 

Y la imagen del pastor y del rebaño no parece la más adecuada. Ahora bien, más allá de esta desfase cultural que encontramos en la Biblia, ¿qué podemos extraer de la Palabra de hoy?

Creo que nos sugiere el texto de hoy dos experiencias religiosas –dos propuestas que ofrece la primitiva comunidad cristiana- que pueden favorecer nuestras búsquedas religiosas y de sentido.

En primer lugar: igual que el pastor “sintoniza” con las ovejas y las ovejas con el pastor, del mismo modo ha de ser la experiencia entre el ser humano y Dios; una experiencia de absoluta “sintonía”. 

No se puede afirmar a Dios a costa del ser ser humano y no se puede afirma al ser humano a costa de Dios.  El ser humano y Dios caminan juntos en una única historia de “plenificación”. 

Cuando afirmar a Dios supone “empecatar” al ser humano, o cuando afirmar al ser humano supone “matar a Dios” –desde ese mismo instante- dios ha dejado de ser el Dios cristiano. 

El Dios cristiano se des-vive por la criatura, da la vida por ella. Es capaz  de morir por amor a ella. Y del mismo modo un ser humano que tiene que renunciar a “ser humano” –con sus limitaciones- para poder ser divino (acercarse a Dios) sería des-decirse  de lo que es desde el mismo instante de su creación: “ser-humano”. 

Por eso “hacer la voluntad de Dios” no tiene más remedio que coincidir con “hacerte persona”. “Haciéndote persona”, y cada vez más persona, se está cumpliendo en ti la voluntad de Dios sobre ti. Dios se revela más en ti, cuanto más te realizas tu como persona.

En segundo lugar: la estrategia para sintonizar es la "escucha". Escuchar, este es uno de los grandes desafíos de nuestra iglesia y de nuestro mundo. 

Originalmente, la palabra "escuchar" significa "inclinarte" para acercar el oído al otro. Efectivamente, no podemos "escucha" desde lejos. La escucha requiere cercanía, interés, humildad (inclinarte)...en fin toda una experiencia de "salida de sí mismo". 

Sólo así sintonizamos, es decir, sólo así "concordamos". O lo que es lo mismo, sólo así, entendemos al otro desde el pálpito de su corazón, sin más prejuicio...sin más condena.




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