Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL LUNES 2 DE SEPTIEMBRE. SEMANA 22ª DEL TIEMPO ORDINARIO.

EVANGELIO DEL LUNES 2 DE SEPTIEMBRE. SEMANA 22ª DEL TIEMPO ORDINARIO.

EVANGELIO
En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.



Lucas  4, 16-30

COMENTARIO

Comenzamos el último tramo del curso coincidiendo con el comienzo de la lectura del evangelio de Lucas. Recordad que en enero empezábamos con  Marcos, y las puertas del verano seguíamos con Mateo. Si quieres conocer una mínima presentación de este evangelista puedes acudir aquí.

¿Quiénes eran aquella mujer de Sarepta y aquel Naamán? Ambos parecen los detonantes del objetivo final del evangelio de hoy: despeñar a Jesús.

Bueno, ésta es la clave del texto: la identidad de la viuda de Sarepta y de Naamán el Sirio. Estas dos personas eran extranjeras, no eran judías, eran paganas. 

Incluso, si nos ponemos un poquito exagerados, eran no-personas para el ideario moral de un judío “de orden” en aquel tiempo. 

Y eso de que Jesús se relacione con este “perfil” de personas y que, además, los ponga como especiales destinatarios de la oferta de Dios, suponía una provocación de tal calibre que no nos debe de extrañar la reacción del entorno.

Era lógico que Jesús pensara así, y que buena parte de su vida lo pasara rompiendo las cerrazones de la amurallada piedad y religión judía. Por eso pretenden despeñar a Jesús.

Ciertamente el texto tiene una complicada actualización al hoy de nuestra vida, aunque creo que resulta muy actual para algunas cosas.

Por ejemplo, todos hemos oído hablar de la globalización, sin embargo, que nos sintamos "ciudadanos del mundo" no significa que no discutamos como poco, si llega el caso, por un "cachico pequeño de tierra". Todos caminamos "juntos como hermanos", según reza la "pegadiza" canción de misa, sin embargo, que no toquen mi estandarte, mi cristo, mi virgen, mi parroquia, mi grupo, mi....

La propuesta de Jesús deja fuera de juego a nuestras actitudes localistas, tan privativas como excluyentes. Jesús derribaba templos pero nosotros nos amurallamos con ridículos argumentos pseudo-comunitarios que rozan no pocas veces lo sectario. En las sectas, los líderes, son los que más responsabilidad tienen, porque son expertos en manipular.

Pero la gran lección de Jesús hoy es, que no conocemos nuestra identidad hasta que no nos la revela el que está junto a mí, y en ocasiones frente a mi. Si quieres conocerte, escucha al otro; y cuanto más distinto sea ese otro, más te conocerás a tí mismo.

Por eso nunca podremos prescindir del Cuerpo, de todo lo que nos pone en contacto con los demás. Cuando dejamos de mirar, de escuchar, de sentir...cuando la vida es solo repliegue hacia dentro, nos asfixiamos.

Y esto nos pasa como personas cuando nos aislamos, y como comunidad cuando nos sectarizamos afectiva o ideológicamente.

En cualquier caso, también son un peligro quienes "no son de nadie" y "se llevan bien con todos". Como sostiene Terry Eagleton, "sólo hay una cosa en este mundo peor que tener una identidad, y es no tener ninguna"

PD: Un comentario más ilustrado sobre el conflictico encuentro en la sinagoga de Nazaret podéis encontrarlo aquí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu opinión.