Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL LUNES 13 DE ENERO. SEMANA 1ª DEL TIEMPO ORDINARIO.

EVANGELIO DEL LUNES 13 DE ENERO. SEMANA 1ª DEL TIEMPO ORDINARIO.



EVANGELIO

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.» Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.


Marcos 1, 14-20

COMENTARIO

Tengo amigos quienes a la "llamada" les cambió la vida. Hablaban con cierta normalidad, pero de pronto dejo de entendérseles; vestían conforme al resto de los vivientes, pero de pronto se pusieron de luto (o intermitentemente de luto, según la ocasión); comían, bebían... pero de pronto, una presunta moderación los convirtió en seres en franca batalla con el exceso. Sin querer, porque ellos nunca lo merecieron -dicen-, y siempre fue una sorpresa -añaden-, el buen Dios les regaló una existencia imagino que no-deseada (porque no fue buscada), y desde luego más parecida al umbral de los dioses que al modo de los humanos...con quienes, por cierto, todavía siguen viviendo..creo. Porque yo verlos... los veo.

Disculpad este comienzo novelado de hoy. No, no me ha saltado ninguna neurona. Pero es que, cada vez que leo este texto pienso que lo mío (mi vocación) mas que una llamada fue un whatsapp, y mi respuesta, más que un contrato de altos vuelos "per saecula saeculorum", fue un papel mojado que guardo como oro en paño, por si acaso. Y después de pensar esto...me suelo sonreír un poco.


En cualquier caso cada vez hay más gente "normal" que lee con "más normalidad" las sagradas escrituras.  En el texto de hoy, con rotundo descaro, Jesús les da un toque (más que una llamada) a aquellos que eran expertos en ganarse la vida a pie de playa. Porque es importante ser "experto en los trabajos de la tierra" para llevarlos a buen puerto. 

Y esta es la autentica llamada y la única vocación posible: no llama Jesús a dejar nada, sino a "mirar" la vida con otra actitud. Seguirle, no es olvidar la red que te daba de comer y la gente que hacía camino contigo cada día; seguirle es "romper" el nivel de la rutina cansina;  y en la red y en su compañía, descubrir y valorar lo mejor que te ha pasado y lo mejor que te puede seguir pasando.

No hay una historia de hombres que acaba y otra de dioses por descubrir. Si así fuera, la vida sería un invento fallido; y no puede ser así porque, entre otras cosas, invertimos mucho tiempo en ella para que no sea cierta la vida. 

Al evangelio de hoy tienen derecho todos los cristianos que están al borde de la vida, de su trabajo, de su familia, de su hartazgo, de su dolor, de su sentir...y a todos ellos nos dice lo mismo: ¡atrévete a mirar la vida de otro modo, yo te invito a ello, y yo te animo a ello! Pero no hace falta que vistas de negro para anunciar un cielo de nubes blancas en el más allá, ¡por dios, qué contradicción!

Vive en color, y haz que la vida de los demás tenga un poco de más color. Entonces sí que le estarás siguiendo. ("Y se marcharon con él").

  

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