Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL MIÉRCOLES 11 DE MARZO. SEMANA 2ª DEL TIEMPO DE CUARESMA.

EVANGELIO DEL MIÉRCOLES 11 DE MARZO. SEMANA 2ª DEL TIEMPO DE CUARESMA.

EVANGELIO
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.» 

Mateo  20, 20-28

COMENTARIO

No debemos perder de vista el contexto litúrgico de los evangelios que leemos esta semana. Jesús, el Trasnfigurado, nos coloca a quienes leemos su mensaje en la tesitura de tomar en consideración si nuestras actitudes trans-figuran o des-figuran su modo de vivir.

Mateo hila muy fino en este texto, porque da la sensación de que esta historia es un continuo interrogante sobre las actitudes que tenemos mientas que vamos de camino. Aunque el fin sea bueno, aunque se esté dispuestos a "beber el cáliz", importan muchos los sentimientos que se tienen "por el camino".

De hecho la cosa se pone turbia a mitad de relato cuando el evangelista afirma que "los otros diez, que lo habían oido, se indignaron contra los dos hermanos". 

Claramente las actitudes del clan de los Zebedeos des-figuran al Trans-figurado. Y no eran mala gente, eran discípulos elegidos y la madre anduvo muy cerca de la cruz de Jesús días después.

Cuando traemos el texto al hoy de nuestra vida yo saco una consecuencia muy trivial (disculpadme hoy por la superficialidad que pueda expresar). Uno puede caminar con buen fin y estar dispuesto a "beber el cáliz", pero fastidiar, des-figurar, ese proyecto con actitudes protagonistas  que causen "indignación" a tu alrededor. Las buenas maneras que tengamos trans-figuran; las imposturas o las hipér-posturas des-figuran.

Los liderazgos son complejos. Siendo realistas, ¿hay liderazgos que no supongan puestos "a la derecha o a la izquierda"? No tengo respuestas para esto, pero los “santiagos y juanes” de hoy, más que personas concretas, son actitudes que todos llevamos en nuestro interior.


A mi juicio, cuando uno detecta en sí mismo dichas actitudes es bueno, antes de provocar la "indignación de los otros diez", apartarse y no estorbar. Porque si no lo haces, el cáliz se vuelve agrio antes de tomarse. Y un cáliz que no se toma, como un pan que no se come, es la más clara expresión de una cosecha malograda por una siembra que , quizás, nunca fue sinceramente realizada.


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