Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL MARTES 27 DE ABRIL. SEMANA 4 DEL TIEMPO DE PASCUA.

EVANGELIO DEL MARTES 27 DE ABRIL. SEMANA 4 DEL TIEMPO DE PASCUA.


EVANGELIO
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Juan   10, 22-30

COMENTARIO

«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».

No pocas veces los ojos se enturbian y los oídos se cierran. Y entonces, somos incapaces de comprender y de entender. En tales momentos nos encantaría una palabra clara, fácil, evidente; una especie de "manual rápido para inexpertos" en esto de la fe y de la religión.

Pero esto nada tiene que ver con la fe. La experiencia de la fe no supone la renuncia a lo razonable, y tampoco está exenta de la contradicción. 

En el evangelio de hoy Jesús le dice a los judíos que tienen que escuchar bien y mirar adecuadamente. Y en sus palabras y en sus acciones, está la respuesta a su pregunta.

Para Jesús "ser del rebaño" no es lo mismo que "sentirse un ovejo" (esto no lo entendió Nietzsche). "Ser del rebaño" es intentar continuamente buscar sintonías, localizar puntos de encuentro y caminar en compañía de otros. El "ovejo", más bien, tiende a lo suyo, se pierde y da permanentemente la nota.

Probablemente no podemos perder la perspectiva comunitaria y de Iglesia para permanecer en la fe. Pero dicha perspectiva nada tiene que ver ni con la obediencia ciega acrítica, ni con los personalismos excluyentes. Ambas cosas son dos expresiones modernas del cristianismo "modo ovejo".












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