Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL LUNES 21 DE DICIEMBRE. SEMANA 4 DEL TIEMPO DE ADVIENTO

EVANGELIO DEL LUNES 21 DE DICIEMBRE. SEMANA 4 DEL TIEMPO DE ADVIENTO



EVANGELIO
Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

Lucas   1, 39-45


COMENTARIO


 "¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre".


El texto nos pone sobre aviso de algo que es común en tantas y tantas experiencias religiosas: la extrañeza y el estremecimiento, el asombro sorpresivo y la complicidad real.

 ¿Recordáis las palabras del centurion cuando este le pide a Jesús la curación su criado?: "No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".


Ambos sentimientos, extrañeza y estremecimiento, unidos e inseparables, indican la veracidad y la calidad de una experiencia religiosa. Muchas veces nos preguntamos de qué está hecho lo divino. Yo no lo sé. 

Pero es algo tan distante que la palabra no puede alcanzarlo. Y al tiempo, es algo tan cercano que provoca estremecimiento ("saltó la criatura en mi vientre"). Por eso, para la experiencia religiosa hace falta sensibilidad, sentido, un cierto gusto, asombro y respeto.


Nos alejamos del sentimiento religioso cuando lo "endiosamos" (y lo hacemos algo separado de nosotros), o lo "domesticamos" (lo hacemos tan connatural que nos pasa desapercibido).

Creo que "ese" divino es distancia y cercanía al mismo tiempo; "ese" divino es dicha; y "ese" divino así sentido, mas allá de nuestras limitaciones,  es señal de que estamos en el buen camino ("lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá").

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