Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL DOMINGO 9 DE MAYO. SEMANA 6 DEL TIEMPO DE PASCUA.

EVANGELIO DEL DOMINGO 9 DE MAYO. SEMANA 6 DEL TIEMPO DE PASCUA.



EVANGELIO 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros».

Juan   15, 9-17

COMENTARIO

No sabemos si fue Adolph Reinhardt, pionero en el arte conceptual, o más bien el arquitecto Mies van der Rohe quien pronunció como principio estético la famosa frase de que "menos es más"
Sea quien fuere, lo cierto es que desde entonces, en este mundo de las artes, minimalismo y maximalismo se tensionan constantemente en cualquier área de la vida: diseño, arquitectura, moda....
Y también llega esta cuestión al mundo de la religión. Dice Jesús en el evangelio de hoy: "una cosa os pido: que os améis unos a otros".
Ni que decir tiene que el autor del cuarto evangelio utiliza el término  griego "ágape" para dotar de contenido este mensaje. 
El ágape es el amor absolutamente des-interesado; es el olvido de sí y la opción por el otro...; como la vela que, solo dejando de ser sí misma se convierte en luz para el otro, y así, solo así, realiza su proyecto vital.
No hay otro encargo del Maestro de Galilea. ¿Solo en amar consiste el cristianismo? Parece ser que sí... ¡solo en amar! Y es que, en lo tocante a las opciones de Jesús, lo mínimo coincide con la máximo.
Ya en el nacimiento quedó claro: un niño envuelto en pañales, es el más claro signo de la cercanía de la grandeza de Dios.
Ya en la cruz quedó igualmente dicho: en un crucificado, a la intemperie de una mañana triste y a las afueras de la ciudad, pareció revelarse el modo salvador de Dios.
En Jesús, "menos es más", lo mínimo -es decir, que un ser humano viva humanamente y se comporte así con sus semejantes-, coincide con la máximo.
Con razón, una de las mejores místicas que ha dado el siglo XX, Simone Weil, afirmaba que "lo mínimo que se le puede pedir a un cristiano es que sea santo".
Y el resto del comentario de hoy ya lo dijimos el viernes. Allí estará.

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