Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL DOMINGO 10 DE OCTUBRE. SEMANA 28 DEL TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO DEL DOMINGO 10 DE OCTUBRE. SEMANA 28 DEL TIEMPO ORDINARIO


EVANGELIO

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
–Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Jesús le contestó:
–¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.
Él replicó:
–Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:
–Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo–, y luego sígueme.
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
–¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:
–Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.
Ellos se espantaron y comentaban:
–Entonces, ¿quién puede salvarse?
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
–Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.



Marcos 10, 17-30

COMENTARIO

Lo que está en juego en este evangelio no es tener mucho o tener poco. Es algo mucho más nuclear lo que Jesús está cuestionando; nada menos que toda la visión judía sobre la cercanía o lejanía de Dios.


Si hasta entonces la gente pensaba que "el rico" (por serlo) era un bendito, y "el pobre" (por serlo) un maldito; ahora Jesús invierte la medida: el rico tiene un serio problema de acceso al Reino de Dios, y el pobre, se encuentra en la mejor disposición para acceder a él.


Precisamente por eso, los discípulos se sienten fuera de juego; el Maestro, les ha cambiado las reglas del juego.


Pero no es que la riqueza sea "por sí mala". Lo que es inhumano es entenderla en clave "egoísta": "qué tengo que hacer YO, para merecer YO, la vida eterna"


Yo imagino a Jesús diciendo: hijo, "adelgaza el YO, y ponte en disposición de digerir el NOSOTROS del reino".


Esta es la clave del texto. La ética judía en tiempos de Jesús se había vuelto exclusivista. Los enfermos, los pobres y los pecadores ( es decir, quienes encarnan el mal físico, el mal social y el mal moral) son malditos de dios. Y Jesús invierte esa manera de sentir la vida.


Olvida tu YO, porque al Reino se accede con la identidad compartida del NOSOTROS, -les diría Jesús-. La riqueza no se encuentra en tus posesiones sino en tu capacidad de amasar  afectos con la vida de tus prójimos. 

 

Un YO que excluye (que te hace "bendito" contra otros), te coloca en la dirección contraria del NOSOTROS inaugurada por Jesús.

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