Parroquias de Alcadozo y Liétor: EVANGELIO DEL DOMINGO 5 DE DICIEMBRE. 2 DEL TIEMPO DE ADVIENTO.

EVANGELIO DEL DOMINGO 5 DE DICIEMBRE. 2 DEL TIEMPO DE ADVIENTO.

 


EVANGELIO
En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto: 
preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; 
elévense los valles, desciendan los montes y colinas; 
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. 
Y todos verán la salvación de Dios.»
Lucas   3, 1-6
COMENTARIO

Juan el Bautista “llegó a tiempo”, supo descubrir la “vida” que no tardaría en discurrir a orillas del Jordán. Bajó de las montañas y de su vida de aislamiento a “preparar” el encuentro con Jesús. 


“Elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale”; efectivamente, a todo esto hay que dedicarle tiempo. 


No podemos consentir que la cita con la vida cada día ensanche las diferencias entre los deprimidos y los depredadores (“elévense los valles, desciendan los montes”).


La salvación no vendrá de ningún sitio. Está ya aquí. Vivir es salvación. La “vida” es el lugar de la salvación. En frase feliz de papa Francisco: "el hoy es lo más parecido a la eternidad; más aún: el hoy es chispa de eternidad; en el hoy se juega la vida eterna". 


Juan, acertó a ver en el “tiempo”, un “Tiempo de Dios”. Eso sólo puede hacerse con una mezcla de audacia, decisión e incomodidad. Por eso Juan tenía prisa, y su palabra se convirtió en cauce para la Palabra.


Por eso, hoy nos toca preguntarnos a todos para qué y de qué son cauces nuestras palabras, qué acontecimientos preparan o qué salvaciones retardan. El sentido de la historia no tiene que venir de Dios porque "ya esta aquí", nos toca a todos “hacerla ver”: ¿qué hago yo para llevar a cabo esa tarea? "Y todos verán la salvación de Dios."

 




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