Parroquias de Alcadozo y Liétor

SÓLO 1 SEGUNDO, 26 DE FEBRERO



SÓLO 1 SEGUNDO
(de lo que leo)



Las creencias no son certezas. Son actos de la voluntad que no parten de una evidencia. Mueven y conmueven. Las creencias ponen en movimiento. Movidas por las creencias, las personas salen a la calle y luchan. Sin embargo, hay intensidades diferentes, maneras distintas de vivir la creencia. No se pude afirmar, sin caer en una grave imprecisión, que la creencia sea en si misma peligrosa para el bienestar de la sociedad. Dependerá del contenido de la creencia y de la manera como se viva. Las convicciones no religiosas, vividas con pasión, son tan peligrosas como las convicciones religiosas vívidas sin sentido común".

F. Torralba y V. VillatoroCon o si Dios, Fragmenta, Barcelona, 2012, 15.

SÓLO 1 MINUTO, 26 DE FEBRERO


SÓLO 1 MINUTO




La tintorería de Nasrudín

Cuando Nasrudín atendía su tintorería, entró un cliente y le dijo:
—¿Podrías teñirme este vestido?
— ¿De qué color lo quieres?
— Ah, nada complicado, pero que no sea ni rojo, ni verde, ni blanco, ni negro, ni amarillo, ni lila. Bien, ya me entiendes, no querría ningún color conocido, pero fuera de esto, nada especial. ¿Me lo puedes hacer?
—¡Claro que sí, hombre! Pasa a recogerlo cuando quieras, pero que no sea ni lunes, ni martes, tampoco miércoles, ni jueves y menos viernes. ¡Ah! Y el sábado y domingo está cerrado. Fuera de esto, ya lo sabes, siempre y cuando quieras. 

MARTES DE LA 2ª SEMANA DE CUARESMA




EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Mateo 23, 1-12

COMENTARIO
«Rabí» es una expresión hebrea que se traduce como «Maestro». Esta expresión se acentuaba diciendo «Raboní», que significa «Mi Maestro», indicando una mayor entrega por parte del discípulo o una mayor ternura. Este es el caso de María Magdalena, cuando en la mañana de la Resurrección, al descubrir a Jesús, le dijo «Raboní»

En tiempos de Jesús se otorgaba este título honorífico a los doctores de la Ley. Éstos estaban muy creídos de su importancia y ascendente ante el pueblo. Procuraban dar buen ejemplo y mostrarse como excelentes cumplidores de la Ley. Hacían ayunos y ostentación de los efectos de sus ayunos. Para significar que la Ley de Dios estaba siempre presente en sus vidas, escribían en las partes inferiores de las túnicas, y en largas tiras, pasajes de los libros del Pentateuco. Estas tiras se llamaban «filacterias». Se las arrollaban al brazo. Anudaban también a su frente pequeñas cajitas en las que había rollos diminutos con pasajes del A.T.

Fariseos y doctores de la Ley eran denominados como «los separados» (perisaya, en arameo; pharisaioi en griego... de donde viene nuestra palabra «fariseos») Aunque cumplidores de la Ley, su orgullo les llevaba a despreciar a la «gente de la tierra»; a las personas sencillas del pueblo judío que no conocían todos los matices y preceptos de la Ley. Jesús se enfrenta a este grupo de «separados», elitistas y orgullosos que habían pervertido (cambiado) el sentido del proyecto de amor de Dios, excluyendo de la misericordia a los pobres, sencillos y pecadores. Jesús no quiere que los pobres de su pueblo repitan los modelos de degeneración y de injusticia en los que vivían sumidos letrados y fariseos. Los letrados, (hombres de letras y de leyes) se habían apropiado de la «cátedra de Moisés», para disfrazar sus intereses y manejar al pueblo, y así empobrecerlo.

Termina el texto con una lección que todo cristiano debe cumplir: El servicio y la solidaridad. La grandeza en la nueva forma de vida inaugurada por Jesús, se fundamenta en el servicio a los más pobres, a los sencillos, a los que no tienen ningún privilegio. El cristiano que desea ser «maestro», al estilo de Jesús, debe aprender que no se llega a ser «maestro» tan sólo con la solidez de unos conocimientos bien estructurados. En los cimientos del cristiano debe hallarse la sabiduría de la misericordia, la acogida, la sencillez...