Parroquias de Alcadozo y Liétor

CATEQUESIS DE CONFIRMACION. RECURSOS


DOCUMENTOS DEL PAPA FRANCISCO


SÓLO 1 SEGUNDO, 27 DE NOVIEMBRE


SÓLO 1 SEGUNDO


"...También se que lo esencial de una boca es la sonrisa, y por eso la espero siempre. Y que lo mejor de una vida es el amor; que por eso -estoy seguro- sólo he podido encontrarlo ahora, en este principio de mi final. Esta mirada benevolente y positiva de la que gozo desde hace ya varios años es, sin duda, la más sabia, o al menos aquella a la que me ha conducido mi vida de espectador. Ese ojo que mira al mundo es sus mejores posibilidades es el que hace mayor justicia a las cosas, devolviéndoles su dignidad. Pero no hay mérito alguno por mi parte: si hoy veo sobre todo el bien, es porque éste ha sido siempre, en el fondo, lo más visible...."

(P. D'Ors, El estupor y la maravilla, Valencia, 2007, p.386)

SÓLO 1 MINUTO, 27 DE NOVIEMBRE


EL PRECIO MÁS ALTO


El amo de la joyería estaba tras el mostrador mirando distraídamente la calle. La puerta se abrió y entró en la tienda una niñita que se acercó y apretó su cara contra el vidrio de la vitrina donde estaban expuestas diversas joyas y collares.
Sus ojos brillaron al ver un determinado objeto.
- ¿Me puede enseñar el collar azul, por favor?, le preguntó al joyero.
- ¿El collar de turquesas?, dijo éste.
- Sí, señor, ese mismo. Es para mi hermana. ¿Me podría hacer un paquete bien bonito?
- ¿Cuánto dinero tienes, niña?, le preguntó el hombre.
Sin dudarlo ella sacó del bolsillo de su ropa, un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos. Colocó el contenido de monedas encima del mostrador y dijo feliz:
- ¿Verdad que es bastante? Son todos mis ahorros. Quiero hacer un regalo muy especial a mi hermana porque desde que mi madre murió ella cuida de mí y de mis hermanos y nunca se queja. Este collar tiene el color de sus ojos.
El joyero cogió el collar delicadamente, lo puso en una cajita y lo envolvió con gusto haciendo un hermoso lazo para acabar su paquete.
- Toma niña. Llévalo con cuidado y que tu hermana sea muy feliz.
La niña se fue contenta, saltando calle abajo. Aún no había acabado el día cuando una linda jovencita de cabellos rizados y unos bonitos ojos azules, entró en la tienda . Colocó sobre el mostrador la caja con el collar de turquesas y preguntó:
- ¿Este collar fue comprado aquí?
- Sí, señorita.
- ¿Me puede decir cuánto costó?
- Ah, señorita”, repuso el joyero, “el precio de cualquier producto de mi tienda es un tema confidencial entre vendedor y cliente.
- Pero señor”, continuó la joven, “mi hermana no tenía dinero para comprar este collar. Porque este collar es verdadero ¿verdad?
El hombre tomó el estuche y lo envolvió de nuevo, con sumo cuidado, devolviéndolo a la joven:
- Señorita, – dijo – su hermanita pagó por el collar el precio más alto que cualquier persona puede pagar: dio todo lo que tenía.
El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la cara emocionada de la joven, a la vez que una sonrisa iluminaba su rostro. Dando las gracias, sus manos tomaron el paquete con el collar por el que su hermana había dado todo lo que tenía.