Parroquias de Alcadozo y Liétor

EL EVANGELIO DE HOY, 1 DE SEPTIEMBRE

LUNES DE LA SEMANA XXII


EVANGELIO
En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.



Lucas  4, 16-30
COMENTARIO

El gran problema de Jesús fue su cercanía. Mientras que los dioses están en sus cielos, entretenidos, no molestan; incluso si deciden enviar lluvias o rayos encendidos podemos protegernos con delicadas y exigentes técnicas. No en vano, los humanos hemos progresado mucho. De hecho, algunos humanos se han pasado al lado de los dioses y juegan a agobiarnos al resto. Nos deleitan a veces con las voces que la madre sobrenaturaleza les ha dado.... Pero en su cielo... en su mundo...rodeado de sus tontadas...

Pero resulta que Jesús no estaba en el cielo. Él es el Dios-con-nosotros. Y es, precisamente su cercanía la que asustó a los suyos. Como siempre vinieron las estrategias desmitificadoras (que si es el hijo del carpintero, que si vivía en el pueblo, que si sus hermanos son...). Y es que los dioses -con minúscula- decidieron ser irrelevantes para los demás en el mismo instante en que se dedicaron a servirse a sí mismos. Pero Jesús, ...no..., su cercanía le llevó a servir a los otros: me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor).

La historia se repite año tras año. Es relativamente fácil creer en los mitos, en los dioses, en los diosecillos y en los angelotes voladores. Pero desprestigiamos al Dios encarnado, cercano, que se hace prójimo y que, desenmascarando tu mentira, no quiere ni incienso ni sacrificios, sólo pretende tu dignidad y transparencia.

Pero es que alguien que  nos invite a vernos realmente como somos, pasando por encima de nuestros disimulos, ése... nos molesta, porque nos hace enfrentarnos a nuestra propia verdad (en ocasiones.. muy mentirosa). No es extraño el triste final del evangelio de hoy: "al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo". 


PD: Un comentario más ilustrado sobre el conflictico encuentro en la sinagoga de Nazaret podéis encontrarlo aquí.

SÓLO 1 SEGUNDO, LUNES.


"El hombre verdaderamente humilde no piensa en su humildad, se limita a ser humilde. La propia humildad nunca es un logro o una victoria: no es el precio de un esfuerzo o una conquista; no cabe estar orgulloso de ella"


P. D'Ors, 
El olvido si, Valencia, 2007, 
p.161-162

EL CONFLICTO EN LA SINAGOGA DE NAZARET


Jesús acude a la sinagoga de Nazareth. La liturgia, según costumbre judía, debió iniciarse con la recitación del «Shemá Israel», que es una confesión del monoteísmo, del amor de Yahvé hacia su pueblo y recuerdo de los mandamientos. Todos los judíos sabían de memoria este texto del libro del Deuteronomio (6, 4-9), porque lo recitaban diariamente por la mañana y la tarde.

«Escucha, Israel: Yahvé nuestro Dios es el único Yahvé. Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza» Luego proclamaban una serie de bendiciones. Seguidamente se proclamaban dos lecturas bíblicas en hebreo; una la Ley y otra los Profetas. Como hacía siglos que no se utilizaba el hebreo como lengua ordinaria, tras la proclamación de las lecturas se procedía a su traducción: Un lector iba leyendo los versículos en hebreo y otro hacía el «Targum», o traducción libre al arameo. Tras la traducción venía la predicación o comentario.

Jesús comenta el texto de Isaías 61,1-2, que se aplicaba a la llegada del Mesías y a las obras que éste realizaría en bien del pueblo. Jesús de Nazareth aplica este texto a su persona. Y al ver la incredulidad de los oyentes, cita a varios extranjeros que sin pertenecer al pueblo judío, manifestaron una profunda fe en Yahvé. Sus paisanos toman todo esto como una ofensa. Lo cierto es que Jesús nunca se llevó bien con sus paisanos de Nazareth.

El evangelio cita varios textos en los que aparecen estas desavenencias. Existen interpretaciones de estas desaveniencias.

1.Jesús es el nuevo patriarca José.
Jesús es el nuevo patriarca José, aquel que fue vendido como esclavo por sus hermanos a cambio de veinte monedas de plata. Aquel que llegó a ser virrey de Egipto por su bondad y honradez y, de esta forma, ayudó a su familia y les trajo la salvación en una época de hambre. Esta forma de escribir, relacionando a Jesús con un personaje del Antiguo Testamento, se denomina «midrash».
De esta forma el texto de hoy nos dice: Jesús es el nuevo patriarca José. Así como aquel patriarca estuvo cargado de valores positivos, así también Jesús ha estado cargado de valores. En su persona hemos hallado la vida y la salvación.

2. Los «nuevos hermanos» de Jesús.
Recientes hallazgos arqueológicos atestiguan que en Nazareth se desarrolló una de las primeras comunidades cristianas. Cuando Jesús muere en Jerusalén, el ambiente de la capital se hace insostenible para sus seguidores, y algunos huyen y se refugian en la aldea de Nazareth. Se han hallado los cimientos y mosaicos de una basílica paleocristiana... Y bajo esta basílica paleocristiana, se ha encontrado el cimiento de una casa del siglo I con inscripciones cristianas.

La enemistad entre Jesús y sus hermanos de sangre que aparece en el evangelio, reforzaría la idea siguiente: La comunidad de los cristianos es la nueva familia de Jesús. Los cristianos son los «nuevos» hermanos de Jesús que sustituyen a sus hermanos de sangre que no quisieron acogerle.