Parroquias de Alcadozo y Liétor

SÓLO 1 MINUTO, LUNES

SOBRE LA GENEROSIDAD


Dos hermanos, uno soltero y otro casado, poseían una granja cuyo fértil suelo producía abundante grano, que los dos hermanos se repartían a partes iguales.

Al principio todo iba perfectamente. Pero llegó un momento en que el hermano casado empezó a despertarse sobresaltado todas las noches, pensando: “No es justo. Mi hermano no está casado y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo tengo mujer y cinco hijos, de modo que, en mi ancianidad, tendré todo cuanto necesite. ¿Quién cuidará de mi pobre hermano cuando sea viejo? Necesita ahorrar para el futuro mucho más de lo que actualmente ahorra, porque su necesidad es, evidentemente, mayor que la mía”.

Entonces se levantaba de la cama, acudía sigilosamente adonde residía su hermano y vertía en el granero de éste un saco de grano.

También el hermano soltero comenzó a despertarse por las noches y a decirse a sí mismo: “Esto es una injusticia. Mi hermano tiene mujer y cinco hijos y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo no tengo que mantener a nadie más que a mí mismo. ¿Es justo que mi pobre hermano, cuya necesidad es mayor que la mía, reciba lo mismo que yo?."

Entonces se levantaba de la cama y llevaba un saco al granero de su hermano.

Un día se levantaron de la cama al mismo tiempo y tropezaron uno con otro, cada cual con un saco de grano a la espalda.

Muchos años más tarde, cuando ya había muerto los dos, el hecho se divulgó. Y cuando los ciudadanos decidieron erigir un templo, escogieron para ello el lugar en el que ambos hermanos se habían encontrado, porque no creían que hubiera en toda la ciudad un lugar más santo que aquél.

EL EVANGELIO DE HOY, 28 DE MARZO


EVANGELIO
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? .» Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.» Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Juan   12, 1-11

COMENTARIO

Reconozco que los textos evangélicos del lunes, martes y miércoles santos, me resultan incluso más reveladores que los de el propio triduo pascual. Quizás sea porque nos resulta más fácil identificarnos con María, Simón Pedro, Judas, … que con el propio Jesús.



María de Betania es uno de estos personajes que abren la condición humana de tal modo que, cuando se observa uno después, siente que tiene mucha tarea por delante porque son muchas las cosas en la que podemos seguir creciendo.

¿Qué importancia tiene esta mujer en las inmediaciones de la pasión  de Jesús? Pues tiene una importancia muy reveladora; quizás represente una de las pocas respuestas re-conocedoras de Jesús. La pasión de Jesús es un mapa de sentimientos, en ella hay traición, negación, condena, juicio, … pues bien, esta mujer expresa “re-conocimeinto” de la misión de Jesús.

San Juan construye un relato con una elegancia envidiable. A lo que es Jesús, sólo cabe responder con una actitud “des-medida”. Que el perfume valga trescientos denarios es una “exageración” que tiene una intención. Un denario era el equivalente al sueldo de un día para un judío medio en tiempos de Jesús; trescientos denarios es casi el sueldo de un año. Por eso la actitud de quien reclama ese dinero para los pobres es razonable.

Pero el mensaje de San Juan va más allá en este momento de una cuestión de justicia social; San Juan pretende transmitir que  la “des-mesura” de Jesús sólo puede ser correspondida con la “des-mesura” de aquella mujer. Hay en la vida dimensiones que no tiene ni precio ni medida; o es todo  o es nada. Es como la “verdad”; no existen “verdades a medias”; una “verdad a medias” es una mentira.

La primitiva comunidad cristiana acertó a transmitirnos en este evangelio que hay un toque de “locura” en el seguimiento de Jesús y que más allá de las férreas instituciones que marcan el acontecer humano, hay algo más determinante de la persona: el corazón y sus sentimientos. María de Betania dio rienda suelta a su corazón, y Jesús quizás descubrió en ella que su vida no había sido en balde porque alguien le estaba entendiendo.

El control, la medida, la eficacia, el orden… todo esto son valores positivos que indudablemente hacen que el mundo funcione cada día… pero las des-mesura, la sorpresa, el asombro, y la generosidad, además de hacerle funcionar, lo transforman y le dan un toque ilusionante capaz de hacer sacar lo mejor de nosotros mismos. 

Hacer las cosas simplemente "porque sí", sin más interés que "por el hecho de hacerlas", sin más explicación que su pasión, quizás sea la más madura expresión de la gratitud y la gratuidad en la vida.

PD: Un aproximación un poquito más técnica al "gesto de ungir" puedes encontrarla aquí.

EL VALOR DE LA UNCIÓN

Un comentario a un texto "paralelo", según la tradición de Lucas, al de hoy que identifica a esta mujer con María Magdalena puede encontrarlo aquí.

LA OTRA UNCIÓN