Parroquias de Alcadozo y Liétor

EL SANTO DEL 2 DE MAYO

SANTA MAFALDA
Hoy celebran su onomástica quienes tengan por santo a:

San Atanasio, San Félix, Santa Viborada, San Antonino y Santa Mafalda

Destacamos a:
Santa Mafalda
A Santa Mafalda situamos entre finales del siglo XII y comienzos del XIII,  era hija de Sancho I, rey de Portugal, y de Dulce de Barcelona. Se acordó su matrimonio ( como era costumbre en la época) con Enrique I de Castilla, que sólo tenía 14 años. El papa Inocencio III intervino a tiempo para anular el matrimonio, alegando motivos de consanguinidad, puesto que Mafalda y Enrique eran primos. No obstante, en todo Portugal se le llamó “reina” desde entonces. A su regreso a Portugal Mafalda prefirió retirarse de los manejos de la política, y más bien encaminar su vida hacia su vocación verdadera. De este modo tomó el hábito de monja cisterciense.

Los últimos años de su vida los pasó en el monasterio de Arouca, aunque falleció en la villa de Río Tinto.

Se cuenta de una disputa que surgió sobre dónde sepultar a Santa Mafalda, si en Río Tinto, como querían sus habitantes, o en Arouca, porque era su residencia.

La cuestión se resolvió colocando el féretro sobre el lomo de la mula en la que ella acostumbraba viajar, acordando que al sitio hacia donde el animal marchase, ahí sería enterrada la infanta. Sin dudarlo, la mula se dirigió directamente a la iglesia del monasterio de Arouca, llegó hasta el altar de San Pedro.

En la historia ¡cuántos líos palaciegos habrán habido de matrimonios de conveniencia, nulidades interesadas! Así es la vida. Pero cuando esto pasa, tenía razón el escritor español del siglo XIX Palacio Valdés cuando afirmaba:

“Si su amor fue una comedia, su matrimonio será un drama.”

MENSAJE PARA LA CUARTA SEMANA DE PASCUA


SÓLO 1 MINUTO, JUEVES



LAS TRES PUERTAS



Un joven discípulo llega corriendo muy molesto y preocupado a la casa de su maestro.

- Oye maestro, hoy me contaron que alguien que dice ser amigo tuyo, ha estado hablando a tus espaldas muy mal de ti en delante de mucha gente, me parece que eso no está bien, yo creo que deberías....
¿Espera un poco, no te apresures! – le interrumpe el maestro- Dime joven discípulo, lo que vas a contarme, ya has hecho que pase por las tres puertas?

- ¿Cómo por las tres puertas maestro, no entiendo, a que te estas refiriendo?

- Mira la primera puerta es la verdad. ¡Estas seguro de que lo que quieres contarme, es absolutamente cierto?

- No, no tengo toda la certeza maestro, pues me lo contó un vecino.

- ¿Y la has hecho pasar por la segunda puerta?

- No, no sé cual es la segunda puerta maestro. - La segunda puerta es la de la bondad. Dime, eso que quieres contarme, ¿es en verdad bueno para alguien?.

- No, no creo que sea bueno, al contrario, me parece muy malo...

- Ah vaya. Y dime ha pasado por la tercera puerta.

- No lo se, por favor dime cual es esa puerta.

- La ultima puerta es la necesidad. Dime joven discípulo, ¿crees que aquello que
te ha traído aquí tan inquieto y molesto, es en verdad necesario?.

- No maestro, en verdad, no creo que sea necesario.

- Entonces – le dijo el maestro sonriendo- si no es verdadero, si no es bueno, y si
no es tampoco necesario, entonces es mejor que lo olvidemos para siempre.