Parroquias de Alcadozo y Liétor

JUEVES DE LA SEMANA I DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 14 DE ENERO.



EVANGELIO
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.
Marcos   1, 440-45
COMENTARIO


Hay todo un itinerario transformador en el texto de hoy que caracteriza a todo el “modo de hacer” de Jesús. Podríamos resumirlo en el siguiente camino: escucha, decisión y asunción de responsabilidades.

La escucha es fundamental; o mejor dicho, la escucha alternativa es fundamental. El “sistema” judío, como todos los sistemas, tenía perfectamente tipificado su respuesta a las disfunciones del sistema. En relación con la lepra estaba claro todo lo que había que hacer (podéis verlo en el capítulo 13 del libro del Levítico). Pero Jesús rompe el sistemaescuchando de un modo alternativo. Para él, ese leproso no era “uno mas” sino “uno que se le acerca a él en ese preciso momento”Y Jesús no lo deriva a los “mecanismos” del sistema. Lo escucha. Y su escucha mejora (o cuestiona) el sistema.

La decisión es determinante: “si quieres puedes limpiarme… Quiero, queda limpio”.  ¿Acaso cabe otra respuesta de Jesús? ¿Acaso nos imaginamos una respuesta en los siguientes términos?: “pues mira no… no quiero…acostúmbrate a vivir así…algo habrás hecho para estar así…” Nos resulta hasta blasfemo. 

Y finalmente, asunción de responsabilidades. O dicho con otras palabras, “ve y que se enteren los sacerdotes de lo que ha pasado”. Te has curado “al margen del sistema”. El sistema no tiene respuestas para todo y hay que inventar y ser capaz de conducta alternativa, siempre que está en juego la felicidad y la salud de las personas. Me imagino la actitud de los sacerdotes, viendo en aquel leproso un manifestación diabólica porque se había pasado por alto la ortodoxia judía de la Torá (la Ley de dios). 

Episodios como estos desde el comienzo del evangelio de Marcos nos permiten ir comprendiendo cuál fue la razón de la muerte en cruz de Jesús.

Sería bueno que hoy, los que nos dedicamos a la evangelización, nos preguntáramos las veces que “tiramos de manual” y damos respuestas del “sistema” (prefabricadas), olvidando las heridas desde las que nos hablan las personas y la importancia, también para la evangelización y la credibilidad de la fe, de nuestra decisión personalizada y alternativa.

PD: Desde aquí puedes acceder al comentario de otros años en relación con el evangelio de hoy.
Y los que queráis sacar nota os remito a un artículo sobre el Libro del Levítico; libro que está en la trastienda de este Jesús transgresor que aparece en el evangelio de Marcos;  podéis leerlo en el puntito de más abajo.
http://iglesiadepozohondo.blogspot.com.es/2014/11/espectaculo-espectadores-o-simplemente.html

MIÉRCOLES DE LA SEMANA I DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 13 DE ENERO


EVANGELIO
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.
Marcos   1, 29-39
COMENTARIO


Ya hemos comentado este texto en varias ocasiones, bien en la versión de Marcos o en la de Lucas. Pulsando sobre los nombres anteriores de Marcos o de Lucas podéis ver los comentarios que hicimos. Por no repetirme y porque es un fragmento muy rico en matices, me voy a fijar esta mañana más que en el simbolismo de la fiebre, en el “movimiento final” de la escena que se nos narra. 

“Todo el mundo te busca” –le dicen los discípulos a Jesús-; a lo que él contesta. “vámonos a otra parte”. Y Jesús sale de la escena. En otros momentos lo buscaban para “despeñarlo” o para “prenderlo” (y el se escabulle, lógicamente). Lo sorprendente es que ahora lo buscan porque “tiene éxito” y triunfaY la respuesta es, de nuevo, “escabullirse”.

Hay una expresión muy popularizada que proviene del mundo del teatro, “hacer mutis por el foro”; es decir ausentarte de la escena con disimulo para no aparecer más, hasta el punto de que la ausencia se convierte en motor de la escena. Pues a mi me da que esto es lo que hace Jesús en esta narración evangélica “un mutis por el foro” como Dios manda (nunca dicho en el mejor de los casos).

No saberte imprescindible, des-centrarte de tu “yo” porque el importante es el “tu” (o el Tu” –con mayúsculas-), no consentir liderazgos que endiosan y educar desde la ausencia para que sean los demás los que hablen con su presencia. En el fondo es “callar tu vida” para que la vida de todos sea posible. ¿Qué es sino el silencio? Me llama mucho la atención cómo, en ocasiones, hacemos un elogio del silencio pero sólo cuando nos conviene a nosotros estar callados o cuando conviene que los demás se callen. El silencio no se programa, es una actitud permanente capaz de fundar palabras convincentes.

Y en este sentido es muy bonita la magnífica reflexión de un “maestro espiritual” muy sugerente, Javier Melloni, quien sostiene que "el silencio comienza por ser una práctica y acaba convirtiéndose en un estado. Porque el silencio no es ausencia de ruido, sino ausencia de ego. Acallar el ego significa pasar de una perspectiva autocentrada y depredadora a una actitud receptiva y reverente ante la realidad. Este cambio de perspectiva opera como una espaciosidad que se abre entre nosotros permitiendo que se haga transparente la Presencia que todo lo sostiene".

Ese Silencio nos pone en contacto inmediato con lo que realmente somos. Por eso –quien lo experimenta, lo sabe-, es fuente de libertad interior, de compasión y de creatividad.

Por eso hoy puede ser un bonito día para comenzar a callar.

PD: Los hallazgos arqueológicos son algo más que unas ruinas, ellos nos permiten detectar la vida, e incluso su sentido. Parece documentada la existencia de la tal casa de la suegra de Pedro, tal y como podéis leer en el puntito de más abajo.
http://iglesiadepozohondo.blogspot.com.es/2014/11/espectaculo-espectadores-o-simplemente.html

MARTES DE LA SEMANA I DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 12 DE ENERO.


EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
– «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó:
– «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
– «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Marcos   2, 21-28
COMENTARIO

Hay algo de la personalidad e Jesús que admiraba a sus contemporáneos: y esta característica no es otra más que el de ser un hombre que “hablaba con autoridad”.

Efectivamente, el hablar de tu a tu con los "demonios de su tiempo", y vencerlos, llevo a descubrirles a aquella gente que Jesús no era un  “palabrero” más que inflaba de letras la vida; tampoco era un loro socarrón que se sirve de las palabras de otro para repetirlas sin conciencia de sí mismo; pero ¡ojo!, tampoco era un eficaz vendedor de sí mismo, triste término en el que no pocas veces acaban nuestras apuestas de fama y “encandile” personal.

¿En qué consiste entonces el “hablar con autoridad de Jesús? Le cojo prestada la expresión a Enrique Martínez Lozano: “el criterio para distinguir cuando nos encontramos en presencia de quien "habla con autoridad" siempre será el mismo: su palabra hace crecer a las personas en profundidad”.


Esa es la clave, no se puede decir mejor. Jesús tiene autoridad ante los demás porque hace más digna la vida del otroNo reclama atención para si, al revés, “despierta” la vida del otro. No pide reverencia a su persona, al contrario, se pone a los pies del otro. Como jefe cobarde, no envía a su ejército a luchar contra el mal quedándose en la retaguardia, más bien, expone su vida en la lucha contra el mal, sintiendo incluso su contradictoria derrota en la experiencia de la cruz. Por eso es tan fuerte la cruz y tan “contracultural”, porque que la fuerza de su persona “brille” en la cruz, no deja de ser una apuesta in-creíble e in-cierta.


PD: La reflexión sobre este evangelio del año pasado, un poquito más técnica, puedes encontrarla en el puntito  de más abajo

LUNES DE LA SEMANA I DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 11 DE ENERO


EVANGELIO
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
Marcos   1, 14-20
COMENTARIO


La aproximación crítica a los evangelios nos permite mantener una distancia histórica ante ellos; o dicho con otras palabras, ya sabemos que lo que cuentan no son descripciones históricas sino experiencias religiosas “cocinadas” –diríamos hoy- por las primeras comunidades cristianas. Digo esto porque, si no lo entendemos así, no podríamos comprender el texto de hoy.


La llamada a los primeros discípulos es instantánea y anárquica, y la respuesta de ellos igual. Nosotros, veinte siglos después, sabemos que en todo hace falta un cierto proceso porque todo lo que tiene que ver con lo humano -desde el comer, el comprender o el amar- exige de un aprendizaje y una interiorización. Recién nacidos no nos podemos comer una “cocido de los que hacen las madres” (creo); vamos poco a poco conforme nuestro sistema digestivo se va haciendo.

Entonces ¿qué hay de verdad en textos como los de hoy? Pues yo creo que algo que es esencial a la fe. Más allá de nuestros procesos de iniciación a la fe, discernimiento y seguimiento, hay una chispa de fascinación (enamoramiento), incluso no racional, que está siempre presente en nuestras opciones.

Es lo que la espiritualidad cristiana ha querido afirmar con el llamado “amor primero”. El “amor primero” no es el “primer amor”; es más bien la actitud permanente que funda nuestra capacidad para amar. Perdida esa actitud se pierde todo, pero mantenida esa actitud se encaja “casi” todo.

Si hemos optado vitalmente por el cristianismo como “aliento y sentido” de nuestra vida, quiere esto decir que más allá de las contradicciones personales (tradicionalmente llamados pecados), y más allá de las incoherencias que soporta históricamente el cristianismo (tradicionalmente llamadas “los pecados de la Iglesia”), insisto.. más allá de esto.. podemos seguir manteniendo nuestro seguimiento de este proyecto vital iniciado por Jesús y seguido históricamente por tantas personas.

Si nos fascina la persona de Jesús y su apuesta vital, en el fondo, estamos siendo pescadores como Simón, Andrés, Santiago y Juan aunque en nuestra vida hayamos intentado pescar siquiera una trucha. Lo que está claro es que en este mar revuelto que es la historia cotidiana, con la mirada puesta en ese “amor primero”, intentamos “pescar” el sentido que tiene, por ejemplo, el día de hoy… que no es poco.