Parroquias de Alcadozo y Liétor

MIÉRCOLES DE LA SEMANA IV DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 3 DE FEBRERO.


EVANGELIO
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
Marcos   6, 1-6
COMENTARIO

Dice el evangelio de hoy: No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe”. Este texto me parece que tiene más importancia de la que aparenta en la construcción teológica y sociológica del cristianismo. Marcos desvincula el milagro de la curación. Milagro es para Marcos una “determinada interpretación creyente” de la curación. Milagro es, para Marcos, una curación en la que se ha re-conocido la presencia de Dios. Los vecinos de Jesús veían normal que Jesús curara (como tanta gente de su tiempo); lo que no creían es que lo hiciera con el aliento de Dios (milagro).



¿Es esto importante?; desde luego que si. Una fe construida sobre la fe en los milagros, entendidos estos como “hechos extraordinarios” concedidos arbitrariamente por dios, dependiendo de la “gracia” con la que se levante ese presunto dios (con minúscula) esa mañana, no parece responder a la sensibilidad evangélica.



Milagro puede ser todo aquello en lo que re-conocemos la manos de Dios: desde levantarte cada mañana y vivir, hasta encontrarte con un “enemigo” y saludarlo con generosidad; desde tener capacidad para enternecerte ante un niño pequeño que empieza a hacer muecas graciosas y eres capaz de esperar ante el tiempo necesario para captar el momento, hasta estar al borde de la cabecera de un anciano simplemente para sentir cómo te aprieta la mano. Milagro es todo aquello en lo que descubrimos la presencia de Dios, la densidad divina que nos habita.



Probablemente, con la mejor intención del mundo, hemos ido construyendo un cristianismo milagrero hasta el punto de que sólo en lo extraordinario y anti-natural hemos visto la mano autentica de Dios. Eso ha propiciado que necesitemos también de líderes religiosos que tengan que rozar la extravagancia y el esnobismo para poder captar lo divino; y esto ha propiciado que necesitemos grandes puestas en escena para que lo institucional-religioso revele un halo divino que entre por los ojos. 



Hemos hecho una religión, poco a poco y con la mejor intención del mundo en la que lo ordinario no dice nada porque sabe a poco, como Jesús a sus pasisanos de NazaretEn nuestras manos está “naturalizar” la fe, hacerla “ordinaria” (en el mejor sentido de la palabra), y huir de lo presuntamente sobre-anti-natural que hay en todo lo estrafalario, idolátrico e hiper-simpaticón que, en no pocas ocasiones, rodea a la transmisión de la experiencia de fe.



PD: Un archivo en PDF, sobre este atrayente tema de los milagros puedes encontrarlo en los puntitos  de más abajo

El comentario otros años desde otra perspectiva del texto puedes encontrarlo  en la   los puntitos  de más abajo



EL SANTO DEL 3 DE FEBRERO

SAN BLAS
© ONDA CERO. El Santoral de Genestal

Hoy celebran su onomástica quienes tengan por santo a:
San Blas, San Celerino, San Oscar, San Simeón.

Destacamos a:
SAN BLAS
Blas, obispo de Sebaste de Armenia, es un personaje bastante incierto desde el punto de vista histórico, pero todavía goza de mucha popularidad por un milagro que se le atribuye y que ha perpetuado la conocida bendición contra el mal de la garganta. 

En efecto, se conoce en su Pasión que mientras llevaban al santo al martirio, una mujer se abrió paso entre la muchedumbre y colocó a los pies del santo obispo a su hijo que estaba muriendo, sofocado por una espina de pescado que se le había atravesado en la garganta. 

San Blas puso sus manos sobre la cabeza del niño y permaneció en oración. Un instante después el niño estaba completamente sano. Este episodio lo hizo famoso.

Sufrió la persecución de Licinio. Puede, pues, considerarse como uno de los últimos mártires cristianos de esa época. Era el año 316. Parece que San Blas, siguiendo la advertencia del Evangelio, huyó de la persecución y se refugió en una gruta.

Tras la huída, la leyenda, nos presenta al anciano obispo rodeado de animales salvajes que lo visitan y le llevan alimento; pero como los cazadores van detrás de estos animales, el santo fue descubierto y llevado amarrado como un malhechor a la cárcel de la ciudad. A pesar de los prodigios que el santo hacía en la cárcel, lo llevaron a juicio y como no quiso renegar de Cristo con lo cual acabaron con su vida.

Es un santo que ha dado pie a muchos refranes, te digo algunos
  • Por San Blas , la cigüeña verás, y si no la vieres, año de nieves.
  • Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete
  • Por San Blas, busca la liebre en el bardal.



LA MISIÓN DE LA MISERICORDIA





EL EVANGELIO DEL 2 DE FEBRERO


EVANGELIO
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.
Lucas   2, 22-40
COMENTARIO

Ya comentamos estos evangelios en los entornos de la Navidad; en los enlaces de más abajo podéis acceder a esos comentarios. Hoy la Iglesia los propone por ser la fiesta de La Presentación de Jesús en el Templo. El sentido de la purificación de la mujer tras el parto en el judaísmo y en otras religiones podéis leerlo en el santoral de hoy, siempre con las reservas históricas pertinentes, sabiendo que corresponden a visiones de la religión ya anacrónicas y a contextos culturales pasados.


Todo esto de la purificación de la mujer ocurría cuarenta días después del parto si el nacido era varón (como es el caso de Jesús); ochenta días después si era mujer. Ya se que este último dato es “culturalmente ofensivo” para la mujer en nuestro contexto cultural, pero daros cuenta de que estamos hablando de un texto que tiene entre 2600-2800 años de antigüedad (paciencia) ; leer el capítulo 12 del Libro del Levítico, es muy breve y se pasa un buen rato. 


El número 40 también tiene un simbolismo en la historia de las religiones muy interesante: representa el “cambio” de un periodo a otro o los años de una generación. Por eso el Diluvio dura 40 días y cuarenta noches (pues es el cambio hacia una nueva humanidad). Los israelitas están 40 años en el desierto (hasta que cambia la generación infiel por otra nueva). Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí, y Elías peregrina otros 40 días hasta allí (a partir de los cual sus vidas cambiarán). El profeta Jonás precisa la destrucción de Nínive en 40 días (para darles tiempo a que cambien de vida). Jesús ayunará 40 días (porque es el cambio de su vida privada a su vida pública).



Hoy, en muchos lugares, se acostumbra a llevar a la Iglesia  a los nacidos durante el último año para presentarlos ante una figura de la María. Es la "cristianización" de una fiesta judía que a su vez el judaísmo había “judaizado” utilizando como fondo la práctica de otras religiones.

Estaría bien que hoy la Iglesia celebrara también una jornada por el cambio y la regeneración. En el fondo es una idea bonita el hecho de pensar que las personas y las instituciones podemos regenerarnos-purificarnos de todo aquello que “nos hace viejos” de ideas y de estructuras. En una sociedad secularizada como la  nuestra (y desde una visión positiva de la secularización), creo yo que evangeliza más una fiesta en la que se pone de manifiesto que toda la Iglesia ha de purificarse,  que una fiesta que nos recuerde ese pasado histórico de “impureza ritual” vinculado a la mujer y a la maternidad. 

También es verdad que queda muy “bonico” hoy llevar a los niños pequeños a las iglesias y santuarios y realizar ese gesto. No se, es cuestión de gustos, sensibilidades y ternuras. 

PD: Dos comentarios sobre el texto de hoy. Uno en el puntito  de más abajo
http://iglesiadepozohondo.blogspot.com.es/2014/11/espectaculo-espectadores-o-simplemente.html
Otro, en este otro puntito rojo de más abajo: