Parroquias de Alcadozo y Liétor

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. EL EVANGELIO DEL 3 DE JUNIO


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a los escribas y fariseos esta parábola:
«Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. 
Lucas   15, 3-7


JUEVES DE LA IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 2 DE JUNIO


EVANGELIO
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: - «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: - «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. " El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.» El escriba replicó: - «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: - «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Marcos   12, 28-34
COMENTARIO

X. Zubiri, un filósofo español difunto ya, afirmaba que “cuando el decir se independiza del pensar y éste deja de gravitar sobre el centro de las cosas, la palabra queda suelta y libre, sin ningún asidero, y entonces se torna puro hablar, simple retórica”.

Me sorprende la red lingüística que tejemos en torno a lo religioso. Hablamos en ocasiones de lo divino como de algo externo a nosotros, convirtiéndolo en un ídolo. 

Hablamos de María, por ejemplo, colocándole el superlativo de “santísima”, aunque previamente nos hemos esforzado en decir que era una mujer sencilla. Hablamos del pan eucarístico diciendo que es el santísimo sacramento, pero a sabiendas de que la realidad del pan no fue ni mas ni menos que el alimento de una conflictiva cena en la que Jesús manifestó decisivamente su herencia vital.

Tengo la sensación de que nos seduce constantemente la tentación de construir una religión retórica en la que está ausente la vida. Una religión retórica en la que dios esta fuera de nosotros y tiene a bien visitarnos cuando le place. Una religión en la que María es a modo de una enigmática esfinge, siempre separada, siempre santísima.

Una religión así es como un “marco” a quien le sobra el “lienzo”.

Hoy el evangelio nos invita simplemente a la sensatez: “No hay mandamiento mayor: amarás al Señor…amarás a tu prójimo”.

Sobran los marcos, sobra la retórica; faltan los lienzos, falta la vida






MIÉRCOLES DE LA IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 1 DE JUNIO


EVANGELIO
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano." Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les respondió: «Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

Marcos 12, 18-27