Parroquias de Alcadozo y Liétor

MIÉRCOLES DE LA XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 6 DE JULIO

EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»
Mateo  10, 1-7

COMENTARIO
Siempre me han llamado la atención los “textos de envío” que aparecen en los evangelios. A “vista de pájaro” suelen ser iguales: una lista de nombres relativamente conocida, unos consejos tales como “portaos bien”, “no deis que hablar”, “no seáis cargantes” –casi, casi consejos de madre-. 

Ahora bien, lo sorprendente de estos textos es la “hoja de ruta”, la “geoestrategia” propia de estos textos.  Y es sorprendente porque, si bien en otros momentos Jesús es una “catacaldos” que camina de allá pará acá sin tiempo para comer pisando territorio “amigo” (judíos) y territorio “enemigo” (pagano, no-judío), en dos o tres momentos de los “textos de envío” aparece el Maestro de Galilea restringiendo la misión estrictamente al mundo judío (“no vayáis a tierra de gentiles”),  y además al mundo judío de “cierto nivel” (“ni entréis a ciudades de Samaría” –los samaritanos eran judíos de “segunda” que nunca habían tenido que realizar ningún éxodo, algo así como una “marca blanca” de judíos).

Esta preferencia de Jesús por los “suyos” que contraste con aquel otro Jesús aperturista, en el fondo revela los conflictos de aquellas primeras comunidades cristianas en formación, que no sabían muy  bien por dónde tirar ni qué camino coger. 

¿Qué aplicación tiene este texto al “hoy” de nuestra vida? Pues, a mi corto entender, ninguna; hoy son otros los problemas que tenemos y los contextos en los que vivimos. Tendríamos que identificar  a los "paganos" de hoy y a los "samaritanos", pero sin caer en simplificaciones estériles, que conducen a propuestas evangelizadoras fundamentalistas cuando no frentistas, y muchas veces neo-ridículas.  No descarto hacerlo otro día, mañana por ejemplo.

Ahora bien, a la luz del texto si que podemos encontrar pistas que nos ayuden a encauzar nuestras “opciones evangelizadoras”. Me explico.

Imaginemos (ya se que es mucho imaginar) que Jesús pensara así: “limpiemos nuestra propia casa primero (los judíos) y luego ya vayamos a los paganos”. Si esto fuera así estaríamos ante un Jesús metódico que vendría a pensar con mucho sentido común. Sentido común que yo creo que nos falta a los “evangelizadores de hoy. 

“Harta” ya un poco cuando en nuestras “estrategias” evangelizadoras nos preocupan los llamados “alejados” de la fe. No he visto concepto más ambiguo que este de “alejados”.

“Alejados” de la fe son los que tuvieron fe y se han des-apuntado de ella; los que han nacido ya en situación de “lejanía cultural”  de la fe porque han crecido en una sociedad donde se ha de-construido el cristianismo; los que consciente y manifiestamente nada quieren saber de la fe cristiana… quizás se me escape alguna caracterización más, pero escribo de memoria.

Yo veo muy bien las “estrategias” de evangelización para toda esta gente. Me “maravilla”, incluso, cuando los “planes de pastoral diocesanos” lo toman como objetivo “prioritario”. 

Pero de la misma manera se produce en mí una especie de “implosión” al caer en la cuenta de que a dichos “alejados” los tenemos también, no ya en el atrio de las iglesias, o en las manifestaciones a favor de una “sociedad laica”, sino que también están, y con mucha frecuencia, en el primer escalón que da acceso al altar, e incluso, en ocasiones, en el ambón donde se proclama la Palabra, e incluso, ante el obispo, recibiendo el Crisma que confirma su fe. 

Reconozco que entonces me vuelvo “muy judío”, como Jesús (perdón por la comparación), y me cuestiono si lo que hacemos lo hacemos bien o quizás tendríamos que re-hacerlo de otra manera.  Y entonces me invade la duda: estos “alejados” que tenemos “tan cerca” ¿no los hemos “fabricado” nosotros mismos”? Si esto es así ¿qué fuste tiene  nuestra “máquina”? ¿No estamos –en ocasiones- favoreciendo el “mantenimiento” de alejados o la “fabricación” de “los alejados del mañana”? 


Si la hipótesis fuera cierta (que la verdad, a estas horas de la mañana no lo se), el problema sería gordísimo, porque estaríamos hablando de una Iglesia que –en parte- es ella la que se “ha alejado” del Maestro de Galilea.







MARTES DE LA XIV SEMANA DEL TIEMO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 5 DE JULIO


EVANGELIO
En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló.
La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»
Mateo  9, 32-38

LUNES DE XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. EL EVANGELIO DEL 4 DE JULIO


EVANGELIO
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.»
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
Mateo  9, 18-26

COMENTARIO

Siento "autorretroversionarme" otra vez, pero vuelve de nuevo hoy, en la versión de Mateo, el evangelio de la mujer con flujos de sangre y la niña "despertada" posteriormente. Mateo es mucho más escueto, aunque la significatividad bíblica es parecida. 

Nos propone la liturgia de hoy de la Iglesia un texto “cumbre” del evangelio. Es largo, pero es bello. Historia, drama humano, símbolo, muerte y vida se unen en un relato “modelo” que nos permite conocer la propuesta vital de Jesús, al tiempo que el propio texto nos va guiando por el código cultural judío que Jesús se va encargando de descodificar. 


Os sugiero un enlace al final del texto con un comentario más amplio que en algún momento hemos hecho en alguna de las parroquias en las que he estado.

El elemento simbólico central del texto es la “sangre”. La sangre para un judío es manantial de vida, es un elemento casi divino porque el judío lo identifica con la vida. 

Pues bien, hay una mujer en el texto de hoy con permanentes flujos de sangre (doce años, dice el texto), es decir, se trata de una mujer a la que “se le está yendo la vida”. Paralelamente una niña que muere, a la edad de doce años matiza Marcos (aunque no Mateo en la versión que leemos hoy pero se sobreentiende por el término griego utilizado -κορασιον-), es decir, más o menos a la edad de la primera menstruación cuando podría ser ya alguien capaz de crear vida. Este es el drama humano que nos presenta Marcos: una mujer a la que se le está yendo la vida y una niña que podría comenzar a dar vida, pero está muerta. 


Más allá del acontecimiento histórico real que pudiera estar narrando Marcos, muchos han visto en este texto una descripción de la situación del judaísmo en tiempo de Jesús. 

Una religión que había generado tanta vida en el pasado, en el momento en que vive Jesús, se ha convertido en una religión “muerta” incapaz de transmitir sentido vital, y esperanza. En el fondo, el texto es una crítica a la institucionalidad judía que con su legalismo se está encargando de “enterrar” las esperanzas del pueblo.


Jesús, con ese milagro, querría expresar que Él es el nuevo principio de vida; Él viene a renovar al judaísmo de sus cenizas porque una religión que no es portadora de aliento y esperanza sino que machaca, margina y hunde es una religión muerta.


Hoy es un buen día para que nos preguntemos por donde se le está yendo la vida a nuestra religión cristiana; es bueno también preguntarse por todo ese potencial interior que tenemos cada uno de nosotros y bien por cansancio, bien por indiferencia, no lo compartimos con los demás. Es un buen día para poner nombre a nuestras perdidas de esperanza.


PD: El archivo en PDF, un poco más extenso, sobre este pasaje bíblico puedes encontrarlo en  puntito  de más abajo
http://iglesiadepozohondo.blogspot.com.es/2014/11/espectaculo-espectadores-o-simplemente.html
El comentario de hace un par de años de este mismo evangelio puedes encontrarlo puntito rojo de más abajo: