Parroquias de Alcadozo y Liétor

FRANCISCO EN SANTA MARTA

SANTA MARTA

NAVIDAD, 1 DE ENERO


LA PALABRA DE HOY 

Lectura del libro de los Números
El Señor habló a Moisés:
–«Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
"El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti
y te conceda la paz."
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré. »

Evangelio de San Lucas
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

BENEDICTO XVI



"Jesús, en cambio, no viene del mundo de los muertos -ese mundo que Él ha dejado ya definitivamente atrás-, sino al revés, viene precisamente del mudo de la pura vida, viene realmente de Dios, Él mismo, como el viviente que es, fuente de vida. Lucas destaca de manera drástica el contraste con un espíritu, al decir que Jesús pidió algo de comer a los discípulos todavía perplejos y, luego, delante de sus ojos, comió un trozo de pez asado.

La mayoría de los exegetas opinan que Lucas, en su celo apologético, ha exagerado aquí; con una afirmación como ésta, habría vuelto a poner a Jesús en una corporeidad empírica, que ha sido superada con la resurrección. De este modo, entraría en contradicción con su propio relato, según el cual Jesús se presenta de improviso en medio de los discípulos en una corporeidad que no está sometida a las leyes del espacio y el tiempo".


J. Ratzinger, Jesús de Nazaret. Desde la Entrada  en Jerusalén hasta la Resurrección, Madrid 2011, 312-313

BENEDICTO XVI



"Jesús, en cambio, no viene del mundo de los muertos -ese mundo que Él ha dejado ya definitivamente atrás-, sino al revés, viene precisamente del mudo de la pura vida, viene realmente de Dios, Él mismo, como el viviente que es, fuente de vida. Lucas destaca de manera drástica el contraste con un espíritu, al decir que Jesús pidió algo de comer a los discípulos todavía perplejos y, luego, delante de sus ojos, comió un trozo de pez asado.

La mayoría de los exegetas opinan que Lucas, en su celo apologético, ha exagerado aquí; con una afirmación como ésta, habría vuelto a poner a Jesús en una corporeidad empírica, que ha sido superada con la resurrección. De este modo, entraría en contradicción con su propio relato, según el cual Jesús se presenta de improviso en medio de los discípulos en una corporeidad que no está sometida a las leyes del espacio y el tiempo".


J. Ratzinger, Jesús de Nazaret. Desde la Entrada  en Jerusalén hasta la Resurrección, Madrid 2011, 312-313