Parroquias de Alcadozo y Liétor

EVANGELIO DEL DOMINGO 9 DE DICIEMBRE. SEMANA 2 DEL TIEMPO ORDINARIO.

EVANGELIO
En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto: 
preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; 
elévense los valles, desciendan los montes y colinas; 
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. 
Y todos verán la salvación de Dios.»
Lucas   3, 1-6
COMENTARIO

Hay personas a quienes "la relación con el tiempo" les resulta conflictiva, o

EVANGELIO DEL MIÉRCOLES 5 DE DICIEMBRE. SEMANA 1 DEL TIEMPO DE ADVIENTO.


EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.»
Los discípulos le preguntaron: «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?»
Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?»
Ellos contestaron: «Siete y unos pocos peces.»
Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.
Mateo 15, 29-37


EVANGELIO DEL DOMINGO 2 DE DICIEMBRE. SEMANA 1 DEL TIEMPO DE ADVIENTO


EVANGELIO

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: "Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre."

Lucas   21, 25-36
COMENTARIO

Nuevamente aparece el lenguaje "apocalíptico".
Era un intento narrativo para poder explicar todo lo que la vida tiene de tensión, incertidumbre y contradicción.

Pero lo decisivo del texto es contemplar cómo la imagen del "Hijo del Hombre" "viniente", llega para liberar. Para sus discípulos, el Galileo llegaría para "liberar" y dar sentido.

La propositividad del Dios judeo-cristiano, ya en aquella época, contrasta con los intereses de los dioses de otra época que vivían contra el ser humano y no "para el ser humano".

Para el seguidor de Jesús, Dios será el que "se pone de nuestra parte" (se acerca vuestra liberación) y devuelve la dignidad perdida (levantad la cabeza... estar en pie delante del Hijo del Hombre).

Cuando traemos el texto al hoy de nuestra vida el mensaje ha de entenderse en sentido manifiestamente esperanzador.

Efectivamente, la vida no pocas veces es un rompecabezas. Nos cuesta descubrir el sentido de lo que se nos aparece en ocasiones fragmentado, roto desconectado... y porqué no  decirlo, bajo la apariencia de frustración.

La tentación de instalarnos en un fragmento y decir ¡qué bien se esta aquí! o su contrario -según te vaya la feria- , ¡no puedo más y aquí me quedo!,no deja de ser una posibilidad.

Ahora bien, la perspectiva cristiana invita a salir del fragmento y a "levantar las miras". Cuesta, sin duda, pero estamos urgidos a poner nuestros cinco sentidos en el intento de una vida que pretende conjugar la armonía con la tensión.

Por eso la vida es más vigilancia que contemplación y más atención que indiferencia. Y de estas opciones se nutre nuestra fe.

El mensaje de la semana, en video, aquí podéis verlo.  

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PD. He de confesar que el texto de hoy tiene un especial atractivo para mí. En tiempos en los que está tan de moda en la Iglesia hacer reverencias y arrodillarse, conviene no olvidar que ante el Hijo del Hombres se está con la cabeza levantada (alzad la cabeza) y de pie -σταθηναι- (y podáis estar en pie ante el Hijo del Hombre). Francamente, en muchas prácticas litúrgicas de hoy, nunca he entendido tanto respeto "impostado" que, en ocasiones, dura lo que tarda en concluir la celebración litúrgica de turno.