Parroquias de Alcadozo y Liétor

VIERNES SANTO



LA PALABRA
Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice “Gólgota”), donde lo crucificaron.

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. 

Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca»
 (De la Pasión según San Juan)

LA EXPERIENCIA

La lengua griega no conoce el verbo “crucificar”. Por eso San Juan, emplea la palabra “levantar”. Jesús fue levantado. Este juego de palabras joánico es bonito, y expresa cómo Jesús adquiere su mayor dignidad en el momento en que es levantado, es decir, en el momento en que entrega su vida. En la cruz, Jesús siente colmada su vida.

El vestido de una persona es la expresión externa de su dignidad. Ser despojado de el manifestaba indignidad.  El hecho de que su túnica no fuera rasgada revela, simbólicamente, cómo la primitiva comunidad cristiana descubrió en Jesús una fuerza y una vida que va más allá de su muerte. 

Jesús murió, pero la muerte no le arrebato ni el pasado ni el futuro de su vida.


LA CELEBRACIÓN


Te proponemos en este Viernes Santo esta Celebración:

1. Recorre cada rincón de tu casa. Descubre sus en-cruci-jadas. Identifica cada espacio con alguna persona. Da gracias por las veces que pensaste en los demás más que en ti. Eso es entregar la vida.

2. Después siéntate, coge una biblia si las tienes. Busca la pasión según San Juan. Léela con tranquilidad. Quédate con una frase y repítela varias veces.

3. Finalmente, ponte en pie, y siente que has nacido para levantarte y no para arrollidarte. Así lo enseño el Maestro galileo.


LA PLEGARIA

¡Señor y dador de vida,
en Jesús descubrimos el amor más grande, 
manifestado en la ofrenda de toda su historia.
Nosotros pasamos de la muerte a la vida, cada vez que compartimos todo lo que somos y nos ofrecemos mutuamente nuestro día a día.
Ante Ti que vives y amas 
y atraviesas la memoria del tiempo
Amén!


JUEVES SANTO



LA PALABRA
“Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a Mí? ...Jamás»

Jesús añadió: pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros.”
 (Juan 13, 1-15)

LA EXPERIENCIA

Unos cuantos años más tarde, nuestra mesa vuelve a ser "mesa discutida", para que se aclaren los corazones. 

Para unos, mesa de servicio y comunión: "yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies”. Para otros, mesa de violencia y contradicción:  "no me lavarás los pies jamás".

Somos lo que somos: menos que nuestros anhelos, pero más que nuestras miserias.


LA CELEBRACIÓN

Este Jueves Santo, cuando recibas esta hoja, estarás a punto de sentarte a la mesa:

1. Antes de comenzar a comer, contempla el Pan, contempla toda la comida. Sí, fruto de tu trabajo, pero también de quien sembró el trigo y lo transformó en harina y lo puso a tu alcance. Ese pan refleja la historia callada de muchas personas. No es tuyo, es “de todos”.

2. Come hoy el Pan con calma. Estar en la Mesa de cada día, sin voracidad, es una manera de dar gracias y de hacer Acción de Gracias: Eucaristía. 

LA PLEGARIA

¡Señor y dador de vida,
Que la Palabra de Jesús nos alimente,
nos haga vivir con gratitud ante lo que somos y tenemos.
Y que el Pan que compartimos cada día, 
aliente nuestro deseo de gastarnos con generosidad 
en bien de los demás
Ante Ti que vives y amas, 
y atraviesas la memoria del tiempo
Amén!


MIÉRCOLES SANTO



LA PALABRA
...Y Judas Iscariote les dijo - «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas...

Mientras comían dijo Jesús: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar». Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: - «¿Soy yo acaso, Maestro?» Él respondió: - «Tú lo has dicho.»

(Mateo 26, 14-25)

LA EXPERIENCIA

En el evangelio de hoy conviven traición: la de Judas; y servicio, entrega y testimonio por amor: el de Jesús. 

Ambigua fue aquella cena, como ambigua es la vida cotidiana en la que se entremezclan los sentimientos y los acontecimientos más dispares. 

Resulta escandaloso ponerle precio a la vida. Pero al fin y al cabo todos hemos tenido alguna vez la sensación de encarecer nuestros sentimientos; o al revés, ... abaratar nuestros principios.

El texto de hoy nos invita a descubrir las veces que nos hemos sentido mercancía, o que hemos convertido a alguien en mercancía.


LA CELEBRACIÓN

Te proponemos en este Miércoles Santo esta Celebración en tu interior:

1. Échate la mano a tu bolsillo o a un monedero que tengas cercano. Cuenta las monedas que tienes y pregúntate qué podrías comprar.

2. Ahora, entra en tu interior y descubre el valor más grande que anida en tu corazón, aquello que mejor te define como persona. ¿Crees que en algún momento le has puesto precio?

3. Mira a la gente que te rodea estos días y da gracias por su “valor interior”. Siente que comparten su riqueza contigo sin pedirte nada a cambio. Exprésale de alguna forma tu gratitud a lo largo el día.

LA PLEGARIA

¡Señor y dador de vida,
Jesús es entrega absoluta 
y generosidad sin límite.
De Él queremos aprender a vivir
sin guardarnos nada de nuestra historia,
y compartiendo aquello que 
anida en la bondad de nuestro corazón.
Ante Ti que vives y amas, 
y atraviesas la memoria del tiempo
Amén!


MARTES SANTO


LA PALABRA
Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?».
Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
 (Juan 13, 21-38)

LA EXPERIENCIA

Pedro nos presenta un matiz del discípulo que está muy presente en nuestra vida creyente: la tensión entre nuestros anhelos e ideales, y nuestra realidad.

Nos gustaría ser ejemplares en todo….-“daré mi vida por ti”, pero luego no podemos, no queremos, no sabemos o, simplemente, dejamos de creer en lo que en algún momento, como ideal, nos guio. 

Todos tenemos un “tiempo de ángeles” en el que todo es apasionante; y todos tenemos un “tiempo de negación” que incomoda y nos incomoda.


LA CELEBRACIÓN


Te proponemos en este Martes Santo esta Celebración en tu interior:

1. Fíjate en la ropa que llevas puesta. Quizá, por su parte externa es bonita y está cuidada. Intenta verla por su revés, tiene hilos sueltos, costuras no cuidadas del todo. Contémplala por un instante

2. Ahora, mira tu interior. Por fuera, quizá bien; pero detecta tus costuras internas. Cae en la cuenta de tus conflictos no asumidos, y los hilos sueltos no bien resueltos. Esa es tu “historia de negación”. Mírala con misericordia.

3. Y ensaya también con tu familia o con tus amigos esa mirada de misericordia ante los hilos sueltos de cada cual.

LA PLEGARIA

¡Señor y dador de vida,
Jesús es la expresión de tu misericordia.
Acoger su mirada a la historia,
se convierte para nosotros 
en un anhelo de acogida y concordia 
de todas la personas que nos rodean
Ante Ti, 
que vives y amas, 
y atraviesas la memoria del tiempo!