Parroquias de Alcadozo y Liétor

EVANGELIO DEL DOMINGO, 25 DE OCTUBRE. SEMANA XXX DEL TIEMPO ORDINARIO.

 


EVANGELIO
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
- «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
- “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.”
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Mateo   22, 34-40
COMENTARIO

Hay toda una constante evangélica, presente en muchos textos, y que consiste en "sentimentalizar" la experiencia de Dios. Dios se hace sentimiento humano. Esto lo anuncia Jesús.

Lo dice el evangelio de hoy. La todopoderosa Ley judía, viene a resumirse en amar a Dios y amar al prójimo.

El amor es este sentimiento tan sumamente primario que reclama y da cuidado, protección, seguridad, ternura. El amor es un grito irreflexivo, nada calculador, y muchas veces desesperado, que los humanos necesitamos siempre, pero que con desgarro lo pedimos en momentos en los que la vida nos extraña.

Dicen los filólogos que la palabra amor probablemente provenga de "amma", una especie de voz infantil que llama a la madre. Amar no es una palabra que nos retrotrae a una idea conceptualmente elaborada. Amar, es un grito que nos dirige directamente a un sentimiento y a una experiencia de necesidad, cuidado y auxilio. 

Siempre me ha llamado la atención en este sentido, cómo en momentos de asombro espontáneamente nos sale decir: ¡madre mía!

Por eso no existe el amor teórico (el cursi amor platónico de toda la vida). Existe la experiencia concreta del amor: el amma, el sentimiento de necesidad que no pocas veces nos convierte en mendigos ( entiéndase bien) del otro.

Pues bien, este sentimiento tan primario del amor, es aquello en lo que consiste Dios. Mateo lo insinúa uniendo dos textos del Antiguo Testamento. Ahora bien, el evangelio de Juan, y sobre todo las cartas, llevan a término este proceso de "sentimentalización" de lo divino.

La primera carta de Juan (1Jn 4,12), sorprendentemente, parece olvidarse de ese dios del cielo que tantas veces nos han enseñado, y afirma: "A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud". Dicho en otras palabras: sabemos que Dios es amor porque nos amamos entre nosotros.

De ahí que unos cuantos versículos más hacia adelante (1Jn 4, 19-20), dé la sensación de que a Juan se le va la mano, invalidando una actitud contemplativa que dirija nuestra atención al creador sin pasar por la Criatura: "Si alguno dice: «amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve". Absolutamente revelador este texto.

Por la misma razón, sin cambiamos el verbo amar por cualquier otro de más baja implicación existencial, las consecuencias para el cristianismo son asombrosas. Haced la prueba con las expresiones: "tener fe", "tener esperanza", "tener confianza", "respetar", "rezar"....



EVANGELIO DEL SÁBADO 24 DE OCTUBRE. SEMANA XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

 

EVANGELIO
En aquella ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Lucas   13, 1-9


EVANGELIO DEL VIERNES 23 DE OCTUBRE. SEMANA 29 DEL TIEMPO ORDINARIO.

EVANGELIO
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: "Va a hacer bochorno", y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

Lucas   12,  54-59
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