Parroquias de Alcadozo y Liétor

EVANGELIO DEL MARTES 12 DE ABRIL. MARTES SANTO


EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: - «Señor, ¿quién es?» Le contestó Jesús: - «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.» Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: - «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.» Ninguno de los comensales entendió a qué se refería.

EVANGELIO DEL LUNES 11 DE ABRIL. LUNES SANTO



EVANGELIO
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? .» Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.» Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Juan   12, 1-11


LUNES SANTO


LA PALABRA
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
(Juan 12, 1-11)

LA EXPERIENCIA

San Juan pretende transmitir que la desmesura de Jesús sólo puede ser correspondida con la desmesura de aquella mujer. 

Hay en la vida dimensiones que no tienen ni precio ni medida; o es todo o es nada. 

Hay un toque de locura en el seguimiento de Jesús. Porque más allá de las férreas instituciones que marcan el acontecer humano, hay algo más determinante de la persona: el corazón y sus sentimientos


LA CELEBRACIÓN


Te proponemos en este Lunes Santo una Celebración en el interior de tu corazón y en los encuentros con tu familia:

1. Derrama unas gotas de perfume sobre tus manos. Llévate las manos a la cara y siente el aroma que despiden. Descubre que tu vida huele bien, y que puede ser un regalo para los demás. En el fondo en eso consiste ser una persona ungida.

2. Haz lo posible para que las personas que conviven contigo, a lo largo del día, perciban tu fragancia. 

3. Siente que, más allá de nuestros perfumes, eres una persona destinada a “ser para los demás”.

LA PLEGARIA

¡Señor y dador de vida,
que en Jesús descubrimos el valor de una vida que se entrega.
Danos el Aliento del Espíritu,
para ser hombres y mujeres que 
con generosidad dan lo mejor de sí.
Ante Ti, 
que vives y amas, 
y atraviesas la memoria del tiempo!

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EVANGELIO DEL DOMINGO 10 DE ABRIL. DOMINGO DE RAMOS

EVANGELIO

Dicho esto, Jesús pasó adelante y emprendió la subida hacia Jerusalén. Cuando se acercaban a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos y les dijo: «Vayan al pueblo de enfrente y al entrar en él encontrarán atado un burrito que no ha sido montado por nadie hasta ahora. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, contéstenle que el Señor lo necesita.»